Información General

Reflexiones olímpicas

Como estamos atravesando en todo el mundo el ancestral período olímpico, también nos sentimos parte del mismo, y queremos en cierto modo acceder al comentario general sobre estos eventos que engloban al planeta todo. Pero no en la forma tradicional. Otro es el enfoque con el cual desarrollaremos este comentario.

Entre los días 4 y 16 de julio pasados se llevó a cabo en la ciudad de Mar del Plata, la 53° Olimpíada Internacional de Matemática, donde participaron alrededor de 500 estudiantes secundarios (previamente seleccionados), representando a 120 países.

Pero aquí viene lo que lamentablemente sucedió en materia de difusión masiva. Según palabras del matemático argentino Jorge Romano (conductor de programas televisivos), ningún canal de nuestro país ni de América prestó atención a este evento olímpico. Sólo el canal local de la ciudad de Mar del Plata televisó el acto de clausura.

Cuidado que no estamos censurando, ni mucho menos, la publicidad de las olimpíadas deportivas: al contrario, somos asiduos y enfervorizados partidarios del deporte sano, honesto, imparcial, donde el triunfo debe ser para el mejor. Pero este olvido, incluso a nivel gubernamental, debe dejarnos una amarga reflexión, previo análisis sobre el hecho en sí.

¿Quiénes fueron los jóvenes participantes de estas olimpíadas estudiantiles? Fueron los que en un futuro próximo harán brotar de sus mentes a través de la madre de las ciencias, todos, absolutamente todos los adelantos, las comodidades, las creaciones, los récords olímpicos, que la futura humanidad necesitará a efectos de seguir avanzando por el largo y penoso camino del desconocido futuro. Tanto matemáticos como físicos, son los creadores del mañana, pues sin la matemática, la raza humana no existiría. Desde su oscuro nacimiento hasta el terrenal presente, dos más dos fueron cuatro, y algo más, algo menos, siempre será así.

En cambio de los deportistas, quiéralo o no, pasado el período de juventud, atesorarán sus medallas doradas y recordarán con nostalgia la matemática de sus hazañas olímpicas.

Creemos (y estamos convencidos de ello) que el giro tomado por nuestra humana sociedad anda por dubitativo camino, cuando (entre otras embrollos) pasa a segundo plano la esencia misma del progreso de todas las profesiones y quehaceres, tanto tecnológicas como médicas, deportivas, educativas etcétera y unos cuantos etcétera más.

No podemos tomarnos el atrevimiento de ignorar un evento de tal naturaleza en nuestro país, cuando tan necesitados estamos de mentes brillantes que ordenen matemáticamente y a conciencia a esta tan conturbada sociedad planetaria.

Con seguridad, dentro de algunos años encontraremos a muchos de estos jóvenes en los primeros planos de todos los medios de difusión mundial, dueños ellos de descubrimientos e invenciones de técnicas que hoy, ni siquiera imaginamos. Pero nosotros lo ignoraremos, pues ni siquiera nos enteramos hoy, que a Mar del Plata llegaron 500 jóvenes adolescentes brillando con luz propia, en busca de la presea dorada, símbolo olímpico de los mejores en cada especialidad.

¿Curioso no?... pero ciertamente doloroso.

Autor: Antonio Fassi

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web