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Recordando a Marcos Ramón "Negro" Alcaraz

El lunes pasado nos dejó físicamente Marcos Alcaraz, el "Negro" como le decíamos cariñosamente.

Dejó este mundo por el que transitó con su guitarra y sus dichos o refranes, tan plenos de sabiduría y picardía, sin maldad, sin ánimos de ofensas.

Conocí a Marcos cuando allá por 1960 Nilo Mondino -pianista, trompetista y arreglador- convocó a varios músicos para "armar" una agrupación musical con la finalidad de animar los bailes, tan en boga por aquel entonces.

Por aquellos tiempos ocupaban los espacios radiales en las emisoras porteñas las grandes bandas de jazz, como por ejemplo Héctor y su jazz; Varela-Varelita con el trompetista Rondinelli, Raúl Fortunato -trombonista- con sus cantantes Estela Raval -recientemente desaparecida-, Ricardo Romero, fundadores a posteriori de "Los Cinco Latinos"; Osvaldo Norton; La Jazz Casino; La Jazz Santa Anita; Los Comandantes; La Jazz San Francisco; y otras tantas bing-band.

Aparte de todas estas orquestas había resurgido un estilo de música, cuyos referentes eran los integrantes de "Los Soldaditos de Johnny". Esta agrupación estaba conformada por instrumentos tradicionales: clarinete, trompeta, trombón y la parte rítmica: piano, contrabajo y batería. Este tipo de música es el "dixieland", aún hoy en boga.

De esto surgió la agrupación que formamos con Nilo Mondino (trompeta, piano y arreglos), Neldo J. Actis (saxo, tenor y clarinete), Orlando Oliva (trombón de llaves), Senén Pautasso (contrabajo), "Poli" Cetta y ahora Marcos Alcaraz.

Una graciosa anécdota que paso a relatar ocurrió en ocasión de viajar hasta la localidad de Moisés Ville para animar un baile organizado por el Club Tiro Federal de la citada localidad en su pista al aire libre.

En aquel entonces, el Sindicato de Músicos estaba ubicado en calle 3 de Febrero 112 esquina Moreno, edificio que albergaba la secretaría, sala de ensayos y una pequeña habitación que hacía las veces de cocina.

La agrupación orquestal que habíamos conformado dio en llamarse "Nilo y sus six star jazz". Usábamos la sede sindical para efectuar los ensayos. En la misma existía un piano, propiedad del sindicato, que servía para tal fin.

Terminados los ensayos, quedaban guardados algunos instrumentos tales como la batería de "Poli" Cetta, el contrabajo de Senén Pautasso y el equipo amplificador y la guitarra de Marcos Alcaraz.

El sábado siguiente al momento de cargar los instrumentos al colectivo de la empresa "Maipú", conducido por el gran amigo -ya desaparecido- Valtre Vitaloni, padre del doctor Roberto Vitaloni, dijo Marcos: "bueno, vamos a cargar los «cacharros» y rumbeamos para nuestro destino".

Llegada, descarga, armado de todos los bártulos y oh... ¡Sorpresa! no estaba la guitarra... la habíamos olvidado de cargar... Reunimos a los directivos del club con el fin de conseguir un instrumento para Marcos. Al poco rato apareció una guitarra criolla con encordado de acero -todo oxidado- y con unos micrófonos injertados en la caja del instrumento.

Con esta guitarra Marcos Alcaraz demostró todo lo que sabía para hacer que sonara "como los dioses", como él decía...

Este personaje era el "Negro" Marcos Alcaraz...   

Autor: Neldo Actis

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