BUENOS AIRES, 5 (NA). - Las primeras cirugías robóticas de la Argentina para tratar el cáncer de recto se llevaron a cabo en el Hospital Italiano de Buenos Aires, lo que constituye un importante avance en el tratamiento de la enfermedad.
En estos casos, la intervención consistió en la extirpación del recto comprometido por el tumor.
Por su ubicación en la pelvis y su cercanía con los órganos urológicos y sexuales, el cáncer de recto representa uno de los máximos desafíos quirúrgicos para los médicos.
Por tal motivo, el principal objetivo de la intervención es lograr la curación de los pacientes removiendo el órgano, conservando el aparto esfinteriano siempre que sea factible, y preservando una óptima calidad de vida.
En este sentido, la asistencia del sistema quirúrgico Da Vinci resulta beneficioso, ya que en muchos casos el procedimiento resulta complejo y existe probabilidad de que se lesionen estructuras de la esfera urogenital, que luego podrían traducirse en alguna disfunción sexual.
Los procedimientos fueron realizados por Gustavo Rossi, asistido por Ricardo Mentz y secundados por Carlos Vaccaro y Guillermo Ojea Quintana, todos ellos integrantes de la Sección de Coloproctología del Servicio de Cirugía General.
El cáncer de recto y el de colon representan el tercer tumor en orden de frecuencia luego del cáncer de próstata y del cáncer de pulmón en los varones, y del cáncer de mama y de pulmón en las mujeres, y afecta tanto a hombres como a mujeres a partir de la sexta década de la vida.
El Sistema Quirúrgico da Vinci es un tratamiento de última generación que consiste en una cirugía asistida por computadoras.
Este equipamiento permite graduar, filtrar y transformar los movimientos del cirujano en movimientos más precisos del micro-instrumental y contar además con magnificación óptica.
Este avance tecnológico está transformando las prácticas quirúrgicas convencionales y ofrece beneficios tanto para el paciente como para el cirujano.
Posibilita una internación más corta y una cirugía con: menos dolor, menor riesgo de infección, menor pérdida de sangre, menos transfusiones, cicatrices más pequeñas y recuperación más rápida.