Tal cual, mujeres rafaelinas por el mundo. Así pueden unirse las dos muy interesantes notas publicadas el domingo pasado, una de ellas con la más joven Cecilia Vico; la otra con Ema Paviolo como protagonista, aunque la excusa haya sido el encuentro familiar con los Chianalino, la familia de su madre.
Buen trabajo de Paulo Miassi y Pedro Ulman, del plantel de nuestra Redacción, que tuvieron muy favorable repercusión. Vaya entonces un reconocimiento, que habitualmente son tan escasos.
Cecilia Vico tiene apenas 30 años, es odontóloga e hija de Susana -trabaja en la AFIP local- y Roberto, muy conocido por su lucido paso por el fútbol de Atlético en sus tiempos mozos y luego en Control Público, nieta además del ya desaparecido Angel, quien supo ser un tornero de prestigio.
La historia de esta dentista que se recibió en Córdoba y se largó a la aventura en España -luego de vivir en Madrid ahora lo hace en Navarra-, desde donde incursiona en misiones en Africa para asistir a la desprotegida gente de Senegal primero y ahora con destino a Gambia.
Toda una gran historia, bien contada, donde se mezclan la profesión, la solidaridad, pero por sobre todas las cosas el espíritu aventurero, sostenido por un valor muy grande, ya que lo hecho por Cecilia no está abierto para cualquiera.
Ema Paviolo, es de otra generación, pero igualmente nacida aquí en Rafaela, mezcla de dos familias tradicionales de la ciudad; por su padre, la ligazón con la histórica Casa Paviolo de ramos generales, en tanto su madre Chianalino, originarios de Saguier y que aquí en la ciudad conformaron diversas familias. Justo ese domingo, el nutrido grupo al que asistieron de diversos lugares, celebró el reencuentro familiar.
Ema emigró a los Estados Unidos a los 20 años y allá quedó afincada, formando una familia de la cual hoy tiene dos hijos varones y un pequeño nieto de 5 meses. Pero también las raíces y los afectos de Rafaela tiran, y muy fuerte, siendo probable que comience a dividir su tiempo entre aquí y allá, como la canción de Facundo Cabral.
De paso, las historias personales bien contadas de estas dos mujeres rafaelinas por el mundo, sirvió también para conocer algunos otros aspectos de ciertas partes del mundo, más precisamente en el caso de Cecilia, y de nuestra propia historia local por lo contado por Ema, agregando algunas interesantes referencias.
Otras, que no fueron nota recientes, pero sí en algún momento y que están desde hace muchos años en otros sitios del mundo, son María del Carmen Rocchia en los Estados Unidos y Elsa Enrot en Suecia. Es bueno recordarlas.