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"Quiero un tiempo de silencio y ya no existe"

Adolfo Alberto Colombres -quien en mayo cumplirá 68 años-, es un escritor, antropólogo y abogado argentino nacido en Tucumán, que a los 21 años se trasladó a Buenos Aires. Realizó luego estudios de Filosofía, Literatura y Antropología.

Hoy está considerado como uno de los pensadores latinoamericanos contemporáneos más importantes y reconocidos. En 1994 recibió el Premio Konex de Letras, por su actividad literaria. Ha recibido innumerables premios, entre ellos el Premio Sudamérica de Lenguas y Letras (1991), el Premio Ricardo Rojas de Narrativa (1996), y el Internacional de Novela Laureano Carús Pando (México, 1980). Vivió también en Ecuador y México durante ocho años, y recorrió -por su interés antropológico- numerosos países de América, Europa, Africa y Asia.

Publicó trece novelas, entre otras: Caranday de las muertes (1972), Viejo camino del maíz (1979, llevada al cine), Portal del paraíso (1984), Territorio final (1987), Karaí, el héroe (1988), La estirpe de Kedoc (2004), Las montañas azules (2006) y El desierto permanece (2006). Compiló gran cantidad de volúmenes dedicados a la cultura popular, además de libros para niños.

Su obra antropológica es vasta, pero sobresalen: La colonización cultural de la América indígena (1977), Sobre la cultura y el arte popular (1987), Celebración del lenguaje: Hacia una teoría intercultural de la literatura (1997), Seres mitológicos argentinos (2001), América como civilización emergente (2004) y Teoría transcultural del arte. Hacia un pensamiento visual independiente (2005).

El lunes último -y por espacio de dos días- se desarrollaron en nuestra ciudad, las jornadas de trabajo junto a Adolfo Colombres en el ISP Nº 2 “Joaquín V. González”, organizadas por la CTA Región Centro, Fundación La Paloma en la Flor y AMSAFE Provincial. Las actividades se dividieron en dos conferencias de cuatro horas de duración cada una, sobre «Dialécticas contemporáneas de la cultura», y «Del mito al cuerpo: otra aproximación al problema del arte».


SU PENSAMIENTO

LA OPINION se entrevistó con Colombres en la mañana de ayer, y de esa extensa conversación reproducimos algunos de los párrafos más relevantes.

Esbozando una síntesis, el filósofo señaló que "en la dialéctica contemporánea de la cultura vemos los elementos que se chocan en una misma cultura, y las distintas formas de cultura como se relacionan. Una guerra de imaginarios, el imaginario de una revolución neoliberal que arrasa con todo y el imaginario de la resistencia. Qué es lo que implica la defensa de una cultura nacional ya que hay zonas hasta de mutación antropológica: así como se está acabando con la fauna y flora se está acabando con el 'homo sapiens' dando lugar al 'homo consumens'. Ya no es un animal del lenguaje como el 'sapiens', sino que se ha reducido al mínimo su lenguaje y su único objetivo en la vida es el consumo y la posesión de bienes, con la desaparición de la cultura de los valores" disparó a modo de anticipo. "Esta fue reemplazada por una cultura de la información que bombardea y que nadie tiene elementos para procesarla, ya que para esto hay que tener una cultura reflexiva, y tiempo para reflexionar no hay en ninguna parte. Dan ganas de salir huyendo de esto, porque quiero preservar un tiempo de silencio, y el silencio ya no existe. Es en este donde nace el sonido y donde nace la forma" remató.

"Los chicos con sus 'pantallitas' son una pseudo-comunicación -continuó Colombres- que no implican ninguna reflexión sobre el mundo, ni sobre el amor, ni sobre nada. El lenguaje relacionado con el amor se ha reducido a un par de verbos. No se puede reflexionar nunca cuando se está bombardeado por señales que implican continuamente una respuesta". Y sintetizó diciendo que "estuve dos semanas en Cuba, sin internet, y me pareció fantástico no tener ese acoso. Es una fiebre y me pregunto, ¿para qué tanto acoso?".

Le preguntamos hacia dónde se dirige esta sociedad «hiper-comunicada» y respondió que "con la pérdida de los valores está terminando 'el homo sapiens', hay una nueva barbarie que la vemos en todos lados. A ese mundo donde me crié con pájaros, animales, flores, monte, lo están arrasando, y hay superpoblación también. El futuro lo veo bastante oscuro" reconoció, no mostrándose optimista en ese sentido.

Prosiguió, "un líder indígena boliviano decía que Occidente era un monstruo bifronte que lo llamaba «Capicom» (capitalismo-comunismo), y decía que los dos sistemas querían lo mismo -el confort y la acumulación de bienes como imagen de la felicidad- por caminos distintos. Muchos pueblos, también los indígenas, no ponen la felicidad en la acumulación de bienes sino en valores espirituales y en sentimientos. Llenan su existencia con eso", subrayó. "El hombre de las 4x4 se está acabando. Y el comunismo proponía algo más pobre aún que los anglosajones. ¿Qué hombre proponía ese sistema? Un hombre con mucha restricción a la libertad, y que lo único que les aseguraba eran ciertas posesiones mínimas y no las de los jerarcas. Y Occidente lo mismo, destrozar el medio ambiente para llenarse de bienes es otra forma de barbarie" interrumpió, por ahora, Adolfo Colombres.

Autor: Javier Alfonso

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