Dos mujeres, a las que conoceremos como “Señorita X” y “Señorita Y”, se encuentran en un bar, que en la puesta en escena de la compañía local representa, especialmente por la disposición de los elementos escenográficos, un ring de pelea. La moza del café (interpretada por María Laura Bañón) oficia de presentadora de lo que se convertirá en una suerte de combate. ¿Pero por qué luchan estas mujeres?
Un hombre es (o parece ser) el motivo principal que las enfrenta, que las separa y, al mismo tiempo, las une. “Señorita X” (interpretada por Sonia Ibarra) es la esposa del hombre, “Señorita Y” (interpretada por María Victoria Williner), es su amiga y, quizás su amante. Ambas mujeres son de profesión actrices.
Pero retornemos a la pregunta inicial, ¿por qué luchan estas mujeres? ¿Acaso lo hacen por la posibilidad de ascenso o “acomodo” que el cargo y la posición social del hombre supondría en sus carreras? ¿Luchan por “poseerlo”? ¿Luchan por su compañía? ¿O por su amor?
EL CONFLICTO
¿Quién es la más fuerte? es otro interrogante clave para la interpretación de la obra; es la pregunta que marca el conflicto de la historia escrita por August Strindberg en 1888, y elegida por el director Gustavo Poggi para reponer junto a La Intima.
Un detalle no menor es que sólo una de las dos mujeres habla y es la que además “avanza” sobre la otra con sus comentarios y sus movimientos. Esa es “Señorita X”, la esposa que cena junto al hombre las noches de Navidad y Año Nuevo, la que lo acompaña a comprar regalos, la que duerme en su cama... y es también quien lee los poetas que “Señorita Y” recomienda, y quien degusta los banquetes que “Señorita Y” elegiría.
LA PUESTA
Lejos de respetar la estética naturalista que predominó en el teatro de Strindberg (aunque el propio autor en un posterior período indaga sobre el simbolismo y el expresionismo), la propuesta del grupo local promueve, apelando a los distintos lenguajes que intervienen en la puesta en escena (la interpretación de las actrices, el diseño del vestuario, de la escenografía, la iluminación, y la música) darle expresividad al texto, haciendo que cada reacción tenga un mayor peso.
Desde sus parlamentos, pero también desde sus tonos de voz, desde el proceso de sus emociones, desde el movimiento del cuerpo y desde las miradas, las actrices plantean el conflicto.
La puesta de “La Intima” logra establecer climas que se transmiten a los espectadores, haciéndolos reflexionar sobre el papel que asumen cada uno de los personajes, sobre el rol que ejerce el personaje ausente (el marido), y sobre todo nos ayuda a pensar acerca del motivo que las enfrenta, o el factor que genera violencia.
Pero cualquier lectura de la obra del autor austríaco se completa al anclarla a nuestro presente. Entonces podría (o debería) llamarnos la atención cómo los gestos y las palabras que en la sociedad en la que vivió Strindberg resultaban violentos y agresivos, hoy, de acuerdo a lo que vemos en los medios masivos de comunicación, parecerían “normales” o “aceptables”. (¿Hasta que punto la violencia se encuentra latente y, lo que es peor, naturalizada, en nuestros diálogos y nuestros comportamientos cotidianos?).
Y retomando el conflicto de esta pieza, parece que el hombre, como actor social y simulador, es capaz de adoptar cualquier forma para sentirse “socialmente aceptado”, y ejercer control sobre los que le rodean, pero todo esto, bajo el riesgo de perderse a sí mismo.
Esta puesta a cargo del grupo local formado hace algo más de un año, fue trabajada durante una Clínica de Dirección Teatral que los directores Silvio Lang y Luciano Delprato coordinaron en Rafaela entre marzo y octubre de 2011.
¿QUIEN VENCE,
AL FINAL?
Una primera aproximación a la obra de A. Strindberg nos haría suponer que las protagonistas luchan por el ascenso social o por acceder a la compañía de un hombre. Pero, repasando lo vivido esa noche en el Lasserre, tuve la sensación que sólo una de ellas lucha. La única que habla, la que se cree superior por “poseer marido”, la que avanza sobre la otra, la que se exaspera, la que finalmente se retira del “ring”.
Porque es “Señorita X” quien siempre “sale al encuentro” y quien se desespera cuando del otro lado sólo encuentra indiferencia. Y entonces, pienso, que lo que ella no sabe aún, es que tal vez no está luchando en contra de otra mujer, sino en contra sí misma.
Y sin intenciones de ofrecer respuesta alguna, ante la pregunta que marca el conflicto, recupero una frase de Lao Tse, quien señaló: “El que vence a otros es el fuerte; pero el que se vence a sí mismo, es poderoso”.
"La más fuerte", de August Strindberg, por La Intima, Pequeña Compañía de Teatro del Centro Ciudad de Rafaela. Actúan: María Laura Bañón, Sonia Ibarra, María Victoria Williner. Traducción: Carlos Liscano. Escenografía y vestuario: Noelia Villegas. Iluminación y sonido: Gastón Walker - Rodrigo Mateo. Asistencia de dirección: Martín Tenorio. Producción: La Intima-CCR. Dirección: Gustavo Poggi. La obra volverá a ser representada este domingo 6 a las 21.