¿Quién dijo que los jóvenes no pueden vivir en comunidad, desconectados de los celulares e Internet, respetando horarios y normas de convivencia; respetando a otros, y conociéndose a sí mismos? Un grupo de alumnos y docentes de Colegio Misericordia dan indicios que eso, sí es posible.
Del 27 de septiembre al 3 de octubre los alumnos de cuarto año, de las modalidades Economía y Humanidades, junto con los profesores de Educación Física, Jorgelina Quattordio, Marcelo Imof, Verónica Campo y Gabriel Solaro, el paramédico Heriberto Paganucci, la hermana Eva y la directora, profesora Susana de Trossero, compartieron un viaje en la planta campamentil "Portal Andino", ubicada en la localidad de Colonia Suiza, departamento Luján de Cuyo (Mendoza).
En diálogo con LA OPINION, la directora del Colegio y los docentes Jorgelina Quattordio y Marcelo Imof, comparten algunas reflexiones a partir de la experiencia vivida durante esa semana, y sobre el proceder de los jóvenes, bastante alejado de los prejuicios de muchos adultos.
Acerca del Proyecto Campamento Educativo, que los profesores de Educación Física del Colegio organizan desde hace 15 años, Jorgelina Quattordio explica: "si bien algunos chicos de cuarto están pagando el viaje a Bariloche, muchos optan y se deciden por este, en el que comparten con sus compañeros una semana llena de actividades.
"Durante esos días se llevan a cabo acciones propias del Campamento, como el izamiento de la bandera, ascensiones, juegos, fogones, comidas rústicas, actividades recreativas, y de expresión. Los alumnos cumplen a diario tareas comunitarias rotativas: grupo comedor, grupo limpieza de campamento, grupo baño.
"Esas son tareas propias del Campamento, pero como viajamos a una provincia tan particular como es Mendoza y estamos acompañados por profesores de la planta campamentil que son guías de montaña, con mucha experiencia, nos acompañan en todas las visitas que hacemos. Este año fuimos a las Termas de Cacheuta, a Uspallata, a Las Cuevas, cerca de la base del Aconcagua donde adolescentes y adultos jugamos en la nieve, al Puente del Inca, Potrerillos, al Cerro La Gloria. También, visitamos un viñedo y una bodega donde se les explicó a los chicos todo el proceso del vino y ellos pudieron comprar cosas para regalar. Y todas las actividades turísticas son orientadas por guías; en el Cerro La Gloria por ejemplo se les explican temas que ellos estudian en geografía o historia.
"Desde hace unos años visitamos la Capilla a la Virgen de Lourdes en la región del Challao, que es un gran anfiteatro para albergar a casi 4000 fieles, fue inaugurada cuando vino el papa Juan Pablo II a Chile y Argentina, en 1981. A María de Lourdes le agradecemos y ofrecemos todo lo vivido en los días del campamento, los alumnos y nosotros nos sentimos muy emocionados al estar en el templo".
¿DES-CONECTADOS?
Acerca de la restricción al uso del celular, comenta el profesor: "es una forma para fomentar que se puedan comunicar más con sus compañeros, para que hablen mirándose a los ojos y no por medio de un teléfono.
"Y aunque los chicos llevaban con ellos los aparatos celulares, no los usaron. Cuando les explicamos por qué no se puede usar el celular o por qué se sugieren ciertas pautas, ellos comprenden. También, les pedimos a los padres que respeten el horario para llamarlos".
Los docentes destacan también la interrelación constante entre los chicos, que se fomentan desde la formación de los grupos y la planificación de las actividades. “Los alumnos volvieron felices. Y nosotros también”.
EDUCAR EN VALORES
La directora del Colegio Misericordia, Susana Trossero, nos cuenta acerca de las actividades que llevan a cabo a fin de fortalecer los vínculos humanos: "En el colegio se realizan diferentes actividades, como jornadas, encuentros, viajes educativos, que motivan el encuentro de los alumnos con la naturaleza, y que contribuyen a fortalecer los vínculos humanos entre los jóvenes y los adultos en un clima de respeto, cordialidad y encuentro fraternal.
"Estas actividades se realizan a lo largo de la educación secundaria y principalmente en cuarto año. En este período de la escolaridad los adolescentes viven momentos de incertidumbre por definir su proyecto de vida próximo y descubren la necesidad de fortalecerse como grupo humano para poder vivir un hermoso quinto año... por esta razón deseamos contar la experiencia del viaje a Mendoza que experimentan los alumnos cuando llegan a cuarto año".
Y conversando acerca del entusiasmo de los alumnos en Mendoza, incluso a la hora de resolver consignas de docentes de otras asignaturas, Jorgelina Quattordio expresa: “es un ida y vuelta, las tareas recreativas siempre son educativas, y la mayoría de los chicos capta que este grupo de profesores le ponemos todo, alma, corazón y vida.
“Los profesores de Educación Física estamos unidos en las decisiones y con sólo mirarnos, sabemos lo que necesitamos”, continúa esta mujer, que con brillo en sus ojos, más tarde contará una bella anécdota. La de dos alumnos que en el juego de la "dinámica de la telaraña", la última noche, se reconciliaron tras años sin hablarse. “A los 16, 17 años ya hay una madurez en el lenguaje, en los sentimientos y en la personalidad. Mirándose a la cara, dos alumnos se dicen: nos comprometemos a hacer un esfuerzo por recuperar el tiempo perdido y continuar nuestra amistad. Y uno al otro: “te quiero mucho, mi viejo”.
Dicen que errar es humano, y perdonar es divino; que es dando como se recibe; que conservando el espíritu joven, conservamos el entusiasmo de estar vivos, y como dice un poeta, “quien lo probó lo sabe”.
Tal vez por eso, los docentes y el equipo directivo del Colegio Misericordia deciden compartir con los lectores esta enriquecedora experiencia, y agradecer a los alumnos de cuarto año que la hacen realidad.