Con una trayectoria de más de treinta años, premios en festivales internacionales, una producción de más de diez discos propios y otros tantos en calidad de productor, de arreglador o de invitado Fernando Cabrera hoy es “el referente indiscutido de la nueva generación de jóvenes creadores de la música popular uruguaya; y un artista único, ícono de la cultura y de la identidad del Río de la Plata”.
Antes de su recital en Rafaela, el viernes 6 de julio en el Teatro Lasserre, en el marco del Ciclo de recitales organizado por la Asociación Cultural Otras Voces, LA OPINION entrevistó a Cabrera, “el último gran héroe de la música uruguaya”.
-¿Cuáles han sido tus mayores influencias como músico y como poeta?
-La lista de mis influencias musicales es extensísima dado que se agranda día tras día desde que nací; y en cuanto a mis influencias poéticas te diría que se deben a unos 1.500 poetas y a unos cuantos narradores ya que también en la prosa he hallado motivos de inspiración para mis canciones. Hay prosas muy poéticas al tiempo que hay poesías muy narrativas.
-Aunque por tu formación te llamen para tocar junto a Orquestas Sinfónicas, nunca te alejás de la música popular rioplatense. ¿Qué significa este género en tu vida?
-Me presenté una vez junto a la Banda Sinfónica Municipal de Montevideo y fue una experiencia riquísima, gracias a la excelencia de su director Miguel Pose, su arreglador Roberto Giordano y cada uno de sus componentes, todos brillantes músicos.
Respecto a la música popular rioplatense, lo es todo para mí. Como también la afro-anglosajona, la brasileña, la europea clásica, la boliviana y muchas otras.
SU DESTINO ES CANCION
“La casa de al lado”, “Dulzura distante”, “El loco” y “El tiempo está después” son algunas de las canciones que ya son parte del repertorio popular uruguayo, y también del argentino. Como autor, Cabrera se destaca por crear temas intensos y comprometidos en lo poético y lo musical.
En la Revista Rolling Stone, cuyos críticos lo eligieron en el 2003 "Mejor solista Internacional del año" junto a Joaquín Sabina y Manu Chao, escribieron "… las canciones de Cabrera son como dardos que hacen blanco en las fibras sensibles de los espectadores. Pasan las canciones y ruedan las lágrimas por las mejillas, se anudan las gargantas y aflora la garra del corazón".
Experimental y arriesgado, se reunió junto a los mejores músicos de su país, como Eduardo Mateo y Eduardo Darnauchans, para proponer sus universos sonoros.
-¿Cómo componés tus canciones? ¿Qué cosas te inspiran?
-Compongo mis canciones a veces en mi casa, a veces en otros lados. Me gusta usar papel y lápices o lapiceras de distintos colores. Un grabadorcito barato, papel pentagramado. Uso una pequeña guitarra de niño que me compré debido a su practicidad.
Las letras suelo trabajarlas durante años, haciendo pequeñas correcciones, cambios. Las guardo en una carpeta y las vuelvo a sacar meses después porque así tengo la impresión que el material no lo conozco, y me sorprende. Es como leerlo por primera vez, y que no fuera mío. O también quizá yo ya soy otro, entonces encuentro soluciones que no se me hubieran ocurrido la primera vez.
Y las músicas se van haciendo más bien solas, adentro de la cabeza, de tanto leer y trabajar las letras. Aunque también a veces se me ocurre la música primero y luego la letrifico.
-¿Qué sentís por Argentina? ¿Cómo ves la relación entre ambos países?
-Por Argentina siento el amor más grande. Ese país me ha hecho muy feliz siempre. Esa felicidad se la debo a Hernández, a Borges, al tango desde sus comienzos, a Yupanqui, a Almendra, a Fangio, a Luis Artime, a Juan Verdaguer, a Liliana Herrero, al público que me regala demostraciones increíbles en mis recitales, y a una larga lista de otros argentinos queridos.
Ningún uruguayo siente que vaya al exterior cuando cruza para allá. Mi hermano menor, al igual que otros trescientos mil uruguayos, vive en Argentina y es tratado como un igual.
-¿Cuáles son tus proyectos actualmente?
-Un proyecto que lamentablemente nunca alcanzo a cristalizar es no tener ningún proyecto. Vivo desbordado por los benditos proyectos, cuando mi ideal de vida es honrar la catrera, palabra que como verás rima con Cabrera.
-¿Qué sentís por los recitales en vivo? ¿Qué ocurre en esos momentos?
-Los recitales en vivo son la máxima sensación que he experimentado en mi vida. No me pidas que los describa porque son inefables. La modesta palabra que se me ocurre es trance.