Por Almudena Martínez-Bordiú
CIUDAD DEL VATICANO, 6, (ACI PRENSA).- El Papa León XIV aterrizó este sábado por la mañana en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, donde fue recibido por los reyes de España, don Felipe y doña Letizia.
A diferencia de sus hijas, las infantas Leonor y Sofía, que vistieron de riguroso negro, la reina lució un vestido blanco, un privilegio reservado a determinadas monarquías europeas en sus encuentros con el Santo Padre.
Solamente un reducido grupo de mujeres en el mundo gozan del llamado Privilège du blanc (privilegio del blanco), una antigua distinción pontificia concedida exclusivamente a las casas reales que se han mantenido fieles a la Iglesia Católica a lo largo de la historia.
Esta costumbre se consolidó a principios del siglo XX y simboliza la pureza y fidelidad a la fe católica. Además de la reina Letizia de España también gozan de este privilegio las reinas Paola y Matilde de Bélgica; la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo, la princesa Charléne de Mónaco y las damas de la Casa de Saboya.
Según establece el protocolo vaticano, las mujeres que no gozan de este privilegio deben acudir a las audiencias con el Papa vestidas de negro, con prendas discretas, sin escote, de manga larga y con faldas o vestidos cuyo bajo se sitúe por debajo de la rodilla.
Tradicionalmente también se exigía el uso de velo o mantilla negra como muestra de respeto, aunque esta costumbre ha ido perdiendo vigencia.
El blanco no está permitido en los funerales, como se vio en el funeral del Papa Francisco, celebrado el 26 de abril de 2025 en la Plaza de San Pedro, donde la Reina Letizia acudió con un vestido negro y mantilla, como marca el protocolo.