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¿Por qué el 13 de junio?

Todos los trece de junio se moviliza un simpático y emotivo encuentro. Los grupos humanos profundizan sus sensaciones. Los libros empiezan a reír en un abrir y cerrar de páginas, como si aplaudieran la iniciativa de la creación del día del escritor.

Los lectores consecuentes recuerdan especialmente a su autor favorito y es posible que busquen ese ejemplar preferido para releer algunas partes. Los que no lo son tanto registran el día y piensan en el día y su significación. Quienes dicen no leer también son parte de la ceremonia del día especial, porque alguna información tienen del material publicado y quién es su autor. Los escritores, obviamente, viven la jornada con emoción propia.

Pero… ¿por qué el 13 de junio?

Leopoldo Lugones nació ese día de 1874 en una localidad cordobesa con nombre poético, Villa María del Río Seco, y se suicidó en 1938 en una isla del Tigre. Tuvo una intensa vida política. En lo específico de su arte puede destacarse que su momento fue la plenitud del modernismo, habiendo sido amigo de Rubén Darío. Quedó de Lugones una profusa obra en prosa y poesía, conocida y disponible en bibliotecas particulares y públicas, y la apreciación de un estilo que evolucionó desde la compleja estructura del modernismo hasta la simplicidad de ritmo, imagen y sentimiento de sus romances de temática nacional, sencilla y segura como una casita de hornero.

El de hoy es un día de saludos. A los que escriben, sea en soledad, en grupos de amigos o en talleres de literatura.

A los integrantes de grupos o asociaciones para leer o escribir.

A los que se interesan por la lectura y conocen de autores, aunque no profundicen.

También a los que dicen no leer, porque ellos también piensan y sienten, experimentando la misma emoción que contiene el texto escrito.

Alguien en este momento está tomando un libro. Empieza el contacto renovado entre la verdad de quien lo escribió y su lector.






Autor: Redacción

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