Poniéndonos a tono con este período en que encontramos sumido a nuestro país, es que queremos mantener cierto grado de actualidad colectiva, dilucidando (por supuesto desde lo netamente personal) una cuestión que tiene que ver pura y exclusivamente con los principales protagonistas, o sea, los candidatos a ocupar los distintos cargos en lo que a funciones públicas se refiere.
Y para esclarecer el motivo principal del tema, veremos que nos indican las dos palabras elegidas como título del artículo.
Según el diccionario de la lengua castellana, en una de sus definiciones nos advierte que "político" significa “persona versada en las cosas del Gobierno y negocios del Estado”. En cuanto a la palabra "politiquero", indica hablar de cuestiones políticas sin necesidad o sin capacidad para ello. Bastardear los fines de la actuación política”.
Bueno, ahora tratemos de sintetizar cuales deben ser las cualidades que identifiquen a un político idóneo en el cumplimiento de su deber como funcionario público, o sea, un auténtico dirigente de pueblos, justo, patriota y cabal.
Tremenda ambición. Por el bien, por la equidad, por la justicia, por la comprensión y responsabilidad de manejar la porción de humanidad que le toca gobernar y no por el uso del poder en beneficio propio, y menos aún favoreciendo a familiares y amigos personales.
Enorme capacidad de trabajo: cuanto más alta sea su función y más extensa la cantidad de individuos a su cargo, más abrumadora será la serie de dificultades que él, como líder de grupo, debería resolver, tratando de impartir con la mayor equidad y justicia, las resoluciones que correspondan, sin tener en cuenta partidismos de ninguna especie.
Gran poder de decisión: será responsable de tomar decisiones que correspondan en el momento justo y decir "sí" cuando deba decir sí y no cuando deba decir no, sobre cualquier tema a definir. Claro que para ello deberá conocer mucho sobre cada tema expuesto, a fin que su decisión sea rápida y correcta. Por eso necesariamente su formación deberá ser indudablemente académica y con gran apertura mental, amén de rodearse de colaboradores con gran sentido común y esmerada preparación.
Serán sus aliados permanentes, el control de sus emociones que jamás deberán abandonar su mente. Serenidad, calma, claridad e imparcialidad en la toma de decisiones, serán su constante compañía, y cuando las circunstancias así lo exigen, seriedad, rigor y exactitud, le ayudarán para actuar en forma correcta y efectiva. Nunca jamás deberán acercarse a la mente de un político, soberbia, arrogancia, altanería, cólera, ira. Todo ello, sólo sirve para que la toma de decisiones sea inexacta, engañosa, falsa, traicionera y mentirosa.
Un “gran político” construye con cada gesto amigable, con cada afectuosa sonrisa, en cada acción y en todo instante. No comparte ningún tipo de discriminaciones ni necesita ni desea seguridad, pues la seguridad estará en su correcto proceder.
Con lo ya expuesto, creemos suficiente explicación a efectos de diferenciar el significado de las dos palabras utilizadas en el encabezamiento del comentario, pues un “politiquero” indudablemente no sobresale por las cualidades con las cuales queda señalado el buen político, sino que será la antítesis opositora, el antagonismo en persona, gobernador o legislando un país, una ciudad, un pueblo.
Si los políticos son injustos el país corre hacia su perdición. A un lado la verdad, al otro la mentira. Si cedemos a esta última ya no habrá justicia. Ojalá muchos políticos piensen dos veces cual camino desean tomar, pues si eligen el segundo, por mas que piensen lo contrario, tarde o temprano pagarán las consecuencias a su proceder, pues la ley del "debe y el haber" caerá sobre ellos o sus seres más queridos. Alea jacta est (la suerte está echada), tanto para ellos como para quienes debemos emitir nuestro sufragio. Por eso es preciso saber discernir adecuadamente al momento de depositar nuestro pensamiento en una urna, que, aunque en menor medida, también somos responsables. Bien dicho está que “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”.