BUENOS AIRES, 24 (NA). - Diego Bialolenkier, abogado defensor de uno de los dos acusados por la muerte de Débora Pérez Volpin, insistió ayer en sostener que la periodista "tenía antecedentes" por arritmia, tabaquismo y síncope, pese a que en la autopsia se estableció que no padecía ninguna enfermedad preexistente que pudiera resultar mortal.
A través del médico Roberto Glorio, perito de parte del endoscopista, la estrategia apuntó a que "no se pueden obviar los antecedentes de la paciente".
El perito negó que con el endoscopio se haya podido producir una lesión en el esófago, y aseguró que según la autopsia la herida pudo haber sido producida con un elemento punzante, y el equipo tiene un borde romo.
A la hora de hablar de los antecedentes de la paciente, el especialista señaló que tenía síncope, tabaquismo, y arritmia, ya que tenía el corazón agrandado.
En un tramo de su declaración hasta deslizó que "la saturación" de la paciente "pudo haber sido efecto del propofol", la sustancia que le proporcionó la anestesista Puente.
En cambio, un perito médico por parte de la anestesista defendió el rol de la acusada. al intentar reanimar a quien falleció durante una endoscopía en el Sanatorio de la Trinidad en febrero de 2018.