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Nueva York, ciudad del mundo

No es la ciudad más linda del mundo, pero sí la más espectacular. Ni siquiera es la capital de los Estados Unidos. Pero su riqueza arquitectónica y cultural la pone en primer lugar. Es el paradigma del 'sueño americano". La mayoría la llama La Gran Manzana, y su eje fundamental reside en una pequeña isla, la de Manhattan. Es la sede de las Naciones Unidas y su idiosincrasia es tan diferente al resto de las ciudades estadounidenses que parece de otro país. Caminarla es un placer, tiene apenas 150 cuadras de largo por 15 de ancho, dentro de lo que es Manhattan. Cada año la visitan más de 5 millones de turistas.

Recorrerla desde el Central Park hasta Wall Street, sea por la Quinta Avenida o por Madison, la más elegante de todas las arterias neoyorquinas, es encontrar una variedad de paisajes y razas que la hacen la ciudad más cosmopolita del universo. Hablar español, por ejemplo, es muy fácil: lo saben 5 millones de los 20 que habitan la metrópolis.

El cine la tiene como preferida, pues allí se filmaron miles de películas teniendo muchísimas como protagonista, al famoso Woody Allen.

El que viaja puede admirarla gratuitamente desde el agua. Sólo hace falta acercarse hasta el final de la isla, frente a Brooklyn, y tomar el ferry que cada quince minutos lleva a Staten Island. Desde allí el panorama es sencillamente, maravilloso. También desde Battery Park, cerca de Wall Street podrá navegar por unos pocos dólares hasta la Estatua de la Libertad, donada por Francia. O bien recorrerla a toda la isla, en poco más de dos horas, por 15 dólares.


TAXIS POR DOQUIER

En la ciudad de los rascacielos, un aspecto llamativo son los conductores de taxis, ya que la mayoría de los choferes de los 50 mil autos, siempre de color amarillo, no son estadounidenses, sino que pueden ser originarios de lugares tan disímiles como Haití, Armenia o la India. Todos tienen una ambición sin disimulo: una buena propina. Si no la reciben, el auto arrancará rápidamente mostrando su enojo. El ejemplo clásico puede verse en la gran película donde Robert De Niro interpreta a un taxista, "Taxi Driver", ese mismo De Niro que tiene varios restaurantes en el barrio de Tribeca la zona intelectual de la ciudad.


DESDE LAS ALTURAS

Si quiere ver un atardecer muy bonito, hay un lugar insuperable: el Empire State, el todavía edificio más alto de la ciudad luego del derrumbe de las Torres Gemelas. Desde su mirador en el piso 102, usted deberá dedicar al menos dos horas a contemplar cómo se pone el sol, y las luces aparecen titilando por los cuatro costados. Desde allí podrá observar una sorprendente y singular vista de toda la ciudad y su extensa área metropolitana. Millones de luces multicolores resplandecen a la distancia. No se lo pierda.

Cerca del Empire State, cruzando la calle está Macy's, que luce orgullosa un cartel: "La tienda más grande del mundo". Apenas a 200 metros está el famoso estadio Madison Square Garden, y junto a él, la estación ferroviaria "Penn", desde donde parten los trenes de alta velocidad, llamados Gacela, hacia Boston, Filadelfia y Washington.


UN MUNDO LATINO

Desde Times Square, en la meca de los espectáculos, centrados en su mayoría en la avenida Broadway, uno puede acceder a la estación de subte más grande del mundo, ya que allí, en cuatro niveles diferentes y por 2,45 dólares, circulan once líneas diferentes. Una de ellas parte hacia Queen's, el sector hispano por excelencia de esta metrópolis. Si uno se baja en la Estación Asteria se sorprenderá porque son muy pocos los que hablan inglés. Allí podrá comprar dulce de leche, yerba mate, carne cortada en el momento, deleitarse con un café estilo italiano, o comer cualquier tipo de plato latinoamericano.

El barrio es tan singular que uno se siente como si estuviese en su país de origen, aquí predominan los colombianos, ecuatorianos, peruanos y los centroamericanos. Dentro de los argentinos, son mayoría los mendocinos, que, según ellos, siguen la tradición de sus padres y hermanos.

Cuando uno retorna al centro de Nueva York, desciende en la Estación Central, la más grande del mundo, una verdadera obra de arte. Tiene 41 andenes. Por allí pasan 600 mil personas por día, que se deleitan con su arquitectura y negocios de primerísima calidad. Hablando de trenes el subterráneo de Nueva York es el único del mundo que circula las 24 horas y traslada diariamente a más de 5 millones de pasajeros.

Dos perlitas más: no se puede dejar de conocer dos barrios característicos, el Chino y el Italiano.

Y otro dato; la ciudad tiene un museo extraordinario, el Metropolitano, situado junto al Central Park, en la calle 72, y muy cercano a dos hitos fundamentales; la Universidad de Columbia, y el tradicional barrio de Harlem.

El museo Metropolitan, reúne piezas del mundo entero. Su sala egipcia es muy importante. Uno puede ver ahí una colección tan valiosa como la de Atenas o El Cairo, se exhiben en sus distintas salas más de 3 millones de pinturas, incluyendo la colección más extensa de Arte Norteamericano en el mundo. El Metropolitano, es uno de los tres más importantes museos del mundo.

El Central Park, de cuatro kilómetros cuadrados, es un espectáculo en sí mismo, ya que encontrará gente en bicicleta, caminando, trotando, patinando, leyendo o subiéndose a un banquito para hablar espontáneamente, no importa el tema, a los que pasen.

Si todo esto le parece poco, vaya al Greenwich Village, que en los alrededores de la plaza Washington encontrará artistas, actores, jazz del mejor, estudiantes universitarios, jubilados jugando al ajedrez y restaurantes incluso con mesas en la vereda durante el verano, que le otorgan a este sector una identidad única.

Esta es la capital del mundo, no por el número de habitantes, tampoco por su importancia política, sino porque es el eje donde se mueve la economía de la superpotencia y tiene una cultura extraordinaria, con un atractivo tal que es difícil negarse a volver.

Autor: Prof. Mario A. Laguzza (*)

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