A San Martín, le disgusta la anarquía, pero sabe que esta ha sido usada en Buenos aires, para justificar la guerra contra los caudillos provinciales, en la cual se lo quiso implicar, renunciando a la orden de que se constituyera en Buenos Aires con el Ejército de los Andes.
Existen dos cartas, de igual fecha: 13/3/1819. San Martín estaba en Chile, "acabando de destruir" a los realistas, y preparándose para "atacar a Lima". Fue entonces cuando supo que las tropas de la Banda Oriental y Santa Fe, habían "roto hostilidades contra Buenos Aires".
La noticia lo motivó, para estas dos exhortaciones:
A Artigas: "Paisano mío, hagamos un esfuerzo, transemos todo y dediquémonos únicamente a la destrucción de los enemigos que quieran atacar nuestra Libertad. No tengo más pretensiones que la felicidad de Patria. Mi sable jamás se sacará de la vaina por opiniones políticas".
A Estanislao López: "Unámonos, paisano mío, para batir los maturrangos que nos amenazan. Divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro que los batiremos. Hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares y concluyamos nuestra obra con honor. La sangre americana que se vierte es muy preciosa y debería emplearse contra los enemigos que quieren subyugarnos. Mi sable jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas".
El mensaje fue idéntico para todos, pero Rivadavia lo interpretó como un desaire al poder central, y sobre todo a su persona.
Extractado de "Diario íntimo de San Martín" de Rodolfo Terragno.