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"No es casual que el país ande como sin rumbo"

"Con inmensa alegría esta mañana estamos participando de la fiesta de esta comunidad de San Pedro y Santa Josefa que después de un tiempo largo de espera pueden inaugurar su capilla. El padre Alejandro me decía que «no llegamos a hacer el piso completo», pero las enormes catedrales en Europa llevaron cinco o más siglos para hacerlas; bien puede la comunidad de San Pedro tomarse un tiempo para terminar este hermoso templo".

Expresó monseñor Carlos Franzini durante la homilía en la mañana de ayer en la misa concelebrada con el ex párroco de esta parroquia Alejandro Mugna y Neri Zbrun, quien lo reemplaza temporariamente hasta agosto cuando asuma Walter Perelló (está terminando la licenciatura de Liturgia en Roma), con la participación de una multitud que desbordó al nuevo templo de San Pedro, ya que hubo gente delante de la fachada, en el patio que da a la puerta del costado y en la vereda sobre Ciudad de Esperanza siguiendo desde las ventanas.

Y agregó: "creo que es una providencia de Dios que esta reinauguración se haga este domingo de octava de Pascua por el que cerramos el gran día de la Pascua que celebramos este año. El relato de la aparición de Jesús el primer día, estando cerradas las puertas, nos dice San Juan Jesús, se puso en medio de ellos, los saludó con «la paz esté con ustedes» y los invitó con la fuerza del Espíritu a vivir en reconciliación con Dios y los hermanos (...); aquello que es origen de toda división por la fuerza del Espíritu que Jesús nos regala en la Pascua queda eliminado.

"San Lucas en la primera lectura -continuó- nos describe el fruto de la Pascua de Jesús: una comunidad cristiana que comparte la vida, la oración, la fe, los bienes, de tal modo que nadie pasa necesidades. Hoy y siempre toda comunidad cristiana ha de vivir, si quiere ser una comunidad pascual, en el amor, en el servicio, en la alabanza de Dios y en el anuncio misionero y evangelizador; una comunidad solidaria en la que todos nos hacemos cargo los unos de los otros".

Más adelante, el obispo diocesano dijo que "Tomás, nos dice el evangelio, no estaba cuando apareció Jesús resucitado; cuando los discípulos le cuentan, en una actitud muy humana y que muchas veces nosotros tenemos, dice «si yo no veo y no toco no creo». Muchas veces nos identificamos con este pobre Tomás y Jesús le pega una buena reprimenda, «si nos ves y no tocas no crees», felices los que crean sin ver, sin necesidad de hechos extraordinarios, sin acontecimientos que llaman la atención o salen en los diarios".

"Los que creemos porque la palabra de Dios nos ilumina, porque la eucaristía nos alimenta y porque la comunidad nos ayuda, nos contiene y nos permite ser de verdad la familia de Jesús. Esto es tener fe mis queridos hermanos, así se construye una comunidad. Es un signo de la madurez de esta comunidad esta construcción, siempre el templo material es expresión de la comunidad espiritual", destacó.

En los tramos finales, Franzini mencionó que "en los últimos 2 o 3 años esta comunidad fue en la campaña de Adviento, que recaudamos fondos para el anuncio evangelizador, después de Catedral la parroquia que más recaudó en toda la diócesis y no es la que tiene más recursos económicos, pero tiene mucha fe y compromiso comunitario.

"Si se apaga la fe estamos en tinieblas, si se apaga la fe en nuestro corazón, en las familias y en la comunidad no tenemos rumbo. No es casual que nuestro país ande como sin rumbo porque su fe se va empobreciendo día a día (...) No la fe milagrera, que necesita de hechos extraordinarios, no la fe que es noticia sino esa fe que se vive escondida, que se alimenta cotidianamente, esa fe que se vive y se comparte", concluyó.  

Autor: Emilio Grande (h.)

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