Región

Néstor Valladares fue ordenado sacerdote

TOSTADO. - Tal como se anunciara oportunamente el pasado 21 de diciembre en la parroquia "Nuestra Señora de las Mercedes", fue ordenando sacerdote Néstor Valladares.

En la ocasión una multitud, compuesta principalmente por la feligresía tostadense, acompañó a Néstor en este significativo momento.

La ceremonia, presidida por el obispo diocesano, monseñor Luis Alberto Fernández, fue seguida con suma atención  por los  asistentes.

Reproducimos la Homilía pronunciada por monseñor Fernández durante el oficio


INTRODUCCION

Queridos hermanos, es una gran alegría para toda la diócesis, la Ordenación de un sacerdote, un nuevo Pastor elegido por Dios, para apacentar Su Pueblo.

Esta noche, la Parroquia “Nuestra Señora de las Mercedes”, de esta ciudad de Tostado, se viste de fiesta, y con inmenso gozo, después de muchos años, vuelve a Celebrar la Ordenación Sacerdotal de uno de sus hijos. A ustedes queridos hermanos de la Parroquia de Tostado les agradecemos de corazón el cariño, con que han venido preparando con oraciones y mucho entusiasmo, esta fiesta del Pueblo de Dios, que visualiza una vez más, la Piedad Popular y la alegría del norte criollo argentino.

La presencia esta noche aquí de toda la diócesis, gozosa de acompañar y recibir al nuevo sacerdote, pone a todos nosotros en el hermoso espíritu Navideño, clima tan bello y hermoso de recibir al niño de Belén, con un corazón agradecido, que acrecienta nuestra fe y de mirar con esperanza el horizonte de un nuevo año.

LA PALABRA DE DIOS

Dejemos ahora que sea la misma Palabra de Dios, que se hace carne en el vientre purísimo de María de las Mercedes, y que acaba de resonar fuerte, en nuestros corazones.

La Profecía de Sofonías, como queriéndonos poner en situación y dar el sentido profundo de esta noche, proclamaba en la primera Lectura:

“¡Grita de alegría hija de Sión!”

¡Aclama Israel!

¡Alégrate y regocíjate de todo corazón,

Hija de Jerusalén!

Esto es lo que estamos viviendo todos aquí, como Iglesia. La Ordenación de un nuevo sacerdote. Siempre es un llamado a la alegría, al regocijo, al gozo, porque el Pueblo entiende bien que la llegada de un Pastor significa realmente, como decía la Profecía que: “El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre tí y ha expulsado a tus enemigos”.

“Ahora,-continua- El Rey de Israel, El Señor, está en medio de ti, ya no temerás ningún mal, no desfallecerán tus manos, Dios es un guerrero victorioso”. Él te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría”

Querido Néstor, a esta entrega que hace Dios a Su Pueblo, estamos llamados los sacerdotes a vivir el Ministerio recibido. Y con esta “pasión”, que decía Sofonías, de la “alegría y el gozo” que tiene Dios para comunicar a sus hijos, y por eso Él, se hace tan cercano, “habita en medio de nosotros”, (como dice tu lema), y también hoy exulta de alegría a causa de ti, por tu “Sí”, que como el de María y el de Dios lanza gritos de alegría.

“Pasión” del Pastor como la de Dios, viviendo como en días de fiesta, donde el Pueblo sienta como lo siente de Dios, que en su presencia se renueva siempre el amor, y acordate que sos Alter Crhisti. Y tan fuerte y tan profunda esta pasión, como la que aprendiste en el seminario, la que conoces bien de la Semana Santa, de la que llevas en tu propia vida con fragilidades de salud y el recuerdo también de tu papá, hoy en la alegría plena del cielo, así como la alegría de toda tu familia que te acompaña.

EVANGELIO DE LA VISITACIÓN DE MARIA

El Adviento que estamos viviendo, nos habla de venidas, de espera del Salvador que nace, que vino en la Encarnación, y que vendrá al fin de los tiempos lleno de Gloria y poder. Un Dios que se ha metido en la historia y que invita a lo largo de la vida a participar de ese dinamismo, donde el “tiempo siempre es mayor que el espacio”, que nos retiene, nos limita.

Que hermoso es ver a María Virgen en el evangelio escuchado, cómo embarazada, llena del Espíritu y del Hijo de Dios en su vientre, se pone en camino, “partió y fue sin demora”, no son tiempos para “achancharse”, ni quedarse en “el sillón”, la Iglesia hoy en el mundo, está como un “hospital de campaña”, para sanar, para escuchar los gritos de la humanidad herida, para socorrer y consolar.

Néstor, el Ministerio sacerdotal, te llevará siempre por este estilo de vida, del “pastor con olor a oveja”, que también sabe dejar las noventa y nueve y va en busca de la oveja perdida, y evangeliza desde las periferias hacia el centro. María recorrió caminos, y no solo de destierros y penurias, como cuando con José y el niño fueron inmigrantes en Egipto, por la persecución del Rey Herodes en Belén, sino también María fue peregrina de esperanza y alegría, heredera de la Pascua de su Hijo, y con las huellas de las heridas de la Cruz de Jesús, nunca perdió de vista la misión encomendada de ser Madre de la Iglesia, así también el sacerdote como un padre, como una madre somos portadores de esperanza, de alegría de llenar este mundo con la Buena Nueva del Evangelio de Jesús.

Así María, en su visita a su prima, hace saltar de alegría a Juan el Bautista que estaba creciendo en el seno de Isabel. Néstor, Sacerdotes para llevar esperanza, “Consuelen, consuelen a mi Pueblo”, escuchamos en cada adviento. Allí estará lo central de nuestra entrega, como María, animar, fortalecer, y sentir como nuestras las angustias y dolores, las tristezas y fragilidades que vive la gente, escuchando y acompañando, perdonando y misericordeando.

Vivimos en un mundo, que no solo tiene grietas sino que está quebrado, hecho pedazos, que maravillosa y ejemplar fue la tarea, pobre y sencilla, escondida y llena de partidas, pero siempre engendrando vida, alegría, consuelo y llenando a todos de esperanza y alegría es la Vida de María de Las Mercedes, la que te vio nacer, donde te bautizaste y donde hoy delante del Pueblo de Dios aquí en Tostado, como a la Virgen, El Señor te llena por la Imposición de las manos del Presbiterio y del Obispo, de Su Espíritu Santo, para que como Sacerdote, luego de la formación Inicial, te pongas ahora en camino por esta diócesis, y por los caminos de la Iglesia y del mundo que Dios te tenga preparado y Anuncies con alegría el evangelio de Jesús.

Y acordate, a veces lo harás con palabras y enseñando, formando y catequizando, celebrando y rezando y otras muchas también, lo harás como en el evangelio de hoy, simplemente caminando junto al Pueblo de Dios y sin decir una sola palabra, como la Visitación de la Virgen o como Cristo en la Cruz, pero vos presente siempre y fiel a Dios, con pasión sirviendo, ofreciéndote por el Pueblo de Dios. Amén.




Autor: REDACCION

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