BUENOS AIRES, 1 (NA). - La Argentina está cerca de cerrar un acuerdo comercial con la República Popular China para instalar en distintos puntos del país una veintena de granjas destinadas a la producción porcina, una iniciativa que busca recuperar el stock de carne porcina, de alto consumo en el país asiático.
Jorge Neme, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería informó en reunión con productores que el proyecto representa una inversión de 3.500 millones de dólares que permitirían generar 9.500 puestos de trabajo directos y hasta 42.000 indirectos.
Las provincias de Santiago del Estero, Formosa, Chaco, Entre Ríos, Salta y Corrientes aparecen como potenciales sedes de las granjas a instalarse, donde se pretende alcanzar en seis años 1.800.000 toneladas de carne para China.
Al conocerse el proyecto, sectores salieron a cuestionarlo argumentando aspectos ambientales y sanitarios, mencionando desde la generación de condiciones para la propagación de patógenos hasta la aparición de nuevas enfermedades infecciosas.
La producción de cada una de estas nuevas granjas tendrá un tratamiento controlado, con la utilización de plantas de biogas, las heces mediante producción anaeróbica producirán el gas metano con el que se generará energía eléctrica para abastecer los establecimientos y también, eventualmente, a la energía eléctrica pública.
A su vez, hay un proceso de separación de desechos sólidos que son utilizados como fertilizantes: en cualquier granja de cerdos, los efluentes son utilizados como fertilizantes orgánicos, resultando útiles para la reposición de nutrientes en el suelo.