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¡Navidad… una gran oportunidad!

Por Alicia Riberi. - La verdadera Navidad no es llenar a los niños de regalos, ni atorarse con un montón de comida que naturalmente no comemos todos lo días, ni gastar un dineral en adornos para un árbol de Navidad deslumbrante. La Navidad es llenar a los seres humanos de amor, inundar de esperanza a los que ya no la tienen, es agasajar con regalos que nacen del espíritu, como acompañar a un enfermo, ayudar a alguien, que si no lo advertimos pasará una Navidad solitaria, sin siquiera una mínima porción de comida, es escuchar, sólo escuchar a aquel que ya nadie lo escucha o aquel que habla tanto que nos ensordece, pero sólo intenta convencernos que lo tenemos que escuchar, porque siente que es lo único que le queda.

Qué Navidad puede pasar el político que nos miente, que nos hunde en el fango frío y tenebroso… hoy ríe, mañana quizás no. No importa quién está con el Gobierno y quién no, pero nos merecemos tanto engaño, nos merecemos que nadie escuche la voz del pobre que quiere trabajar y no quiere llenarse de subsidios, sino que quiere recobrar la dignidad de ser un trabajador, ni mejor ni peor, sólo un trabajador.

Qué nos pasa que ya no nos reconocemos como hermanos en Cristo… no importa quién quiere a la señora Presidenta y quién no, ¿es que ya no nos queremos nosotros, entre nosotros? Los que tienen el poder no tienen tiempo de amarnos, sólo tienen tiempo para aumentar su poder y pensar la mayoría, en cómo transformarnos en dependientes de ese poder y unos pocos en ayudarnos a pensar cómo recuperar la dignidad que quedó sepultada entre la discordia de los grupos de poder.

Jesús… estás por nacer y sin embargo los seres humanos amoldamos el corazón al bolsillo, a la comodidad y no hemos descubierto que con vos, sólo con vos podremos recuperar la Argentina de nuestros mayores, con credibilidad en el mundo y con la ilusión de poder levantar la copa sin perseguirnos ni insultarnos por pensar distinto y la gran esperanza de que no vendan nuestra seguridad por un poco de poder y de dinero.

A todos nos llegará el final, de ese no escapamos ni ricos, ni pobres, ni blancos, ni ateos, ni católicos, ni evangélicos, ni políticos, ni linyeras y ahí se nos acabarán los alegatos, las excusas, porque a ese juez no se le puede mentir, ni adornar nuestras acciones, ni convencerlo con llantos o estrategias rebuscadas, a ese juez mis queridos amigos no le podemos tender trampas, ni jugarretas porque El ve el sótano de nuestro corazón -como decía Juan Pablo II- ese que no queremos que salga a la luz, pero Dios aún en la oscuridad más absoluta lo ve.

La Navidad es una nueva oportunidad para encontrarnos con Jesús, tomarlo de la mano y no soltarlo nunca, seguros de que nos conducirá a la patria celestial… Jesús mis queridos argentinos, es el único político en el que podemos depositar nuestra confianza, con la seguridad de no ser defraudados. Abramos pues lo ojos y vivamos una Navidad distinta, en donde no haya lugar para el odio, el desencuentro y el desamor.

Jesús ya nace y puede encontrarnos vacíos y sin esperanza… El llega para llenarnos las mochilas de combustible, para vencer a la adversidad y construir una patria de amigos y no una patria de inseguridad y odio, adonde a la vuelta de la esquina podemos encontrar el final de nuestros sueños o el comienzo de un mañana… cada uno elige.

Feliz Navidad!!!

Autor: Redacción

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