Por algo el hombre es el único ser viviente que tropieza dos veces con la misma piedra. Y por lo visto, esa máxima se queda corto, todavía más que eso, cortísimo. Quien no lo entienda de esa forma, que haga un repaso de los acontecimientos de los últimos días. ¿Cuántos de estos enormes y evitables accidentes hemos tenido? y siempre decimos que sirva para algo, que sea el último, que nos sea útil como experiencia. Es que en los trenes se van cifras astronómicas, dicen que 1.700 millones de dólares solamente el año pasado, subvencionando a los concesionarios para que hagan obras e inviertan en equipamiento. ¿Usted vio alguna vez algo? Absolutamente nada, y además nadie los controla. Desde 2008 hay un informe lapidario sobre los trenes y su estado caótico, con vías y equipamiento de hace más de medio siglo, todo atado con alambre. Ese tren del accidente, que debía estar equipado con 8 elementos de activación de frenos, sólo tenía 5, y según se dice, en otros momentos circuló con 3. Así andarían casi todos los trenes.
Eso, por una parte. Por otras, que son numerosas, estamos en el mismísimo comienzo de clases escolares y siempre la eterna discusión con los maestros, y eso estando más allá de lo justo del reclamo y de lo que puede pagar el Gobierno. ¿No puede comenzarse antes la discusión? Ah ¡hay gente de vacaciones! que aunque usted le resulte difícil de creer, fue escuchado como excusa.
Llega el verano y se corta la luz, igualito como en el invierno falta el gas. Para colmo, ahora también se agregó la escasez de nafta.
Y por si fuera poco, seguimos con la inflación, los chacareros reclaman ayuda por la sequía. Aquí en Rafaela sigue faltando agua, algunas canillas apenas gotean, y el acueducto demorará todavía una pila de años, en tanto vemos cómo el agua potable se escurre por las pérdidas de la red de distribución, que se asemeja más a un colador que otra cosa.
La inseguridad está como siempre, con una policía jaqueada por la falta de personal. Según relevamientos, la Jefatura local necesita al menos 250 agentes para cubrir el departamento Castellanos con ciertas posibilidades de eficiencia, pero le mandan 20 que no alcanzan siquiera a cubrir los retiros y jubilaciones.
El tránsito sigue siendo una odisea. Pedimos más guardas municipales, pero habría que poner uno en cada esquina. Hay exceso de transgresores de cuna, esos que andan como locos pasando autos y motos, que no respetan semáforos, que estacionan en cualquier parte y avanzan casi siempre por el lado equivocado.
En fin, todo un carrusel donde sólo faltaría Chicho y La Mignón. Pero nada nuevo, todo lo que decimos es más viejo que el Carnaval... por las dudas silbemos con el pito y tiremos una serpentina, quien le dice que algo empiece a cambiar. ¿La verdad? Tenemos la esperanza que a algunos se les caiga la careta. Sería hora.