La actividad profesional del “francesito”, ahora Carlos Gardel y ya con el respaldo de 14 canciones criollas grabadas en un sello discográfico internacional, continuó integrando un cuarteto junto a Razzano, Martino y el sanjuanino Saúl Salinas, con quienes salió a recorrer la provincia de Buenos Aires. Las actuaciones del conjunto comenzaron en el carnaval de Zárate sin que lograran el éxito esperado, tan mal que según mentas tuvieron que irse del albergue de noche, bajo la lluvia y sin pagar. No obstante lo cual siguieron por San Pedro, una importante zona triguera donde fueron “apadrinados” por dos políticos locales y así lograron actuar en el cine local, o “biógrafo” como se los llamaba por aquel entonces, logrando cambiar su suerte artística.
Pese al éxito que por fin habían logrado, el Víbora Salinas decidió separarse del conjunto para retomar su carrera como solista, razón por la cual la gira continuó por el interior de la provincia de Buenos Aires en calidad de “trío”. Las actuaciones siguieron por San Nicolás a mediados de 1913, pasando a Rojas, Bragado y General Viamonte, localidad esta última donde también se separó Francisco Martino debiendo en consecuencia continuar Gardel y Razzano como un dúo, esta vez ya con rumbo a la fama que aún hoy, en pleno siglo XXI, todos reconocemos.
No obstante, en esos primeros momentos las cosas no resultaban tan bien como los artistas hubieran deseado, pues sus actuaciones no rendían los frutos que esperan y así, decidieron entonces regresar a la Capital después de recorrer varios pueblos del interior logrando juntar unos pocos pesos apenas suficientes para pagar el alojamiento.
El conocido polemista y político Arturo Jauretche, (autor de “El medio pelo en la sociedad argentina”) recordaba haber visto al dúo en Lincoln, donde pasaban el sombrero y así juntaban algunas monedas para salvar la noche.
Así entonces, apenas tuvieron lo suficiente como para pagar los pasajes de regreso retornaron a Buenos Aires para volver a integrar las habituales “barras” del O’Rondeman y del Abasto, sin planes por el momento para continuar con sus actuaciones, ya que según parece hasta se habían visto obligados a empeñar sus guitarras para poder comer.
No obstante, la idea de integrar un dúo no había desaparecido de las mentes ni de Gardel ni de Razzano. Ocurrió hacia fines de 1913 que el “Oriental” fue invitado a una velada en casa de un comerciante muy próspero que acostumbraba reunir a sus amigos y gustaba matizar las veladas con intérpretes folclóricos. El problema se planteó porque ninguno del dúo tenía ya su guitarra, razón por la cual debieron acudir a un amigo que les prestó por esa noche el vital instrumento. Así se presentaron en la conocida Confitería Perú de la Avenida de Mayo.
A partir de ese momento la suerte los acompañó, porque la “farra” privada continuó en el Armenonville, donde luego de la actuación ante el grupo de amigos fueron contratados para continuar con sus presentaciones, llegando a cobrar la por entonces fabulosa suma de $ 200 por noche. Y allí comenzó la sin igual carrera del Zorzal, en un dúo con Razzano que continuó con actuaciones en Montevideo para culminar con un viaje a San Pablo integrando una compañía teatral junto con actores del nivel de Elías Alippi y Enrique de Rosas. Durante el viaje en barco tuvieron la oportunidad de conocer al máximo tenor italiano Enrico Caruso, que volvía a su patria luego de una exitosa presentación en Buenos Aires, quien según se cuenta alabó decididamente la voz del Zorzal.
De este modo el dúo fue afirmando su fama, actuando durante varias temporadas en diversos puntos del país, hasta llegar a nuestra querida Perla del Oeste, cuando la voz del “Oriental” mostró signos de un irremediable agotamiento, lo que llevó a ambos artistas, reunidos en el “Capelo d’Oro”, un pensión y “fonda” muy conocida por entonces ubicada frente a LA OPINIÓN, donde se alojaban luego de actuar el 30 de setiembre de 1925 en el hoy también desaparecido Teatro Colón de la calle San Martín (donde está ahora La Ensaimada), a decidir que aquel niño de Toulouse continuara solo esa carrera artística que lo llevara a las cumbres más altas del tango argentino.