En la madrugada de ayer falleció Domingo Américo Possetto a la edad de 90 años, causando tristeza entre sus familiares y amistades.
Había nacido el 4 de abril de 1922 en Egusquiza, hijo de Juan Bautista y Angela Balma; tuvo 8 hermanos viviendo todavía Octavio Héctor. Al año siguiente su familia se radicó en la zona rural de Villa Fontana a 50 km de Mar Chiquita. Alquilaron un campo, sacaron los montes para trabajar la tierra en la que sembraron trigo y lino. En 1948 adquirieron un campo de 200 ha.
"La vida en aquella época estaba llena de complicaciones para vivir: una parte de lo que se producía era para comer y el resto para vender. Se iba al pueblo con batata, chaucha, un cabrito o lechón para comprar las cosas indispensables para la familia. La ropa duraba mucho tiempo y no como ocurre ahora que se la cambia en forma permanente", había expresado don Domingo en una entrevista con este cronista publicada en el entonces suplemento dominical "Tiempo de hogar" de LA OPINION (23 de enero de 2000).
En 1951 se casó con Idelta Natalia Roggero, naciendo de ese matrimonio Domingo Héctor (actual secretario general de ATILRA seccional Rafaela), José Américo, Stella Maris, Juan Ernesto y Miguel Angel. También tuvo 12 nietos.
En aquel momento trabajaba 16 horas por día desde la madrugada hasta las 21 en verano: "después cenábamos, dormíamos y había que levantarse temprano para ordeñar. Ahora se trabaja en tractor con aire acondicionado, no se hace fuerza para levantar el arado y no existen labores rudas", comparó.
También vivieron en Humboldt en 1969 donde contaban con un criadero de gallinas. Dos años después se radicaron en Sunchales, trabajando en la firma SanCor. En 1981 se instaron en nuestra ciudad.
Hasta hace algunos años siguió ocupado con un espíritu de trabajo y sacrificio que lo forjó desde muy chico, para sentirse ocupado y por necesidad económica: "Hago todo tipo de tareas: limpio patios y arreglo problemas que surgen en casas particulares. Me mantengo muy ocupado y si no llama la gente, me entretengo con actividades de la casa: atender la quinta y las plantas, y cortar el césped", destacó.
Vivía en una casa antigua de calle Lamadrid 440 con un amplio y verde patio poblado con una parra, plantas, verduras y al final el taller.
A decir verdad, fue un personaje que vivió para trabajar y para su familia, en un contexto de penurias y privaciones.
Sus restos fueron inhumados en la tarde de la víspera en el cementerio Parque Colonial, previo oficio religioso en la Catedral San Rafael.