MOISÉS VILLE (Por Marta Zinger).-Hoy no podemos perder la memoria. Para mantener viva la memoria, para rendir homenaje a las 85 víctimas y los cientos de heridos del atentado perpetrado contra la Asociación Mutual Israelita, AMIA, el 18 de julio de 1994, nos reunimos.
Escuchamos la poesía escrita por Sofía Kaplinsky, madre de una de las víctimas, su única hija: Andrea. Sofía tiene profundos vínculos con Moisés Ville, comunidad que marcó parte de su historia y de sus raíces.
Ochenta y cinco palomas blancas:"La bomba asesina se alzó victoriosa, entre nubes de humo, sangre y horror. Vidas inocentes quedaron tronchadas, en una celada de odio y furor. Son blancas palomas que juntas partieron, batiendo sus alas, camino hacia Dios. Volaron tan alto que jamás volvieron...Viven dentro nuestro y en el corazón del pueblo, pidiendo que todos vivamos en paz, que amemos la vida, única y sagrada y que la memoria no muera jamás.
Que la justicia sea ganadora, que nadie halle placer en la crueldad, que se entrelacen las manos de todos para que reine la solidaridad. Que el terrorismo sea derrotado y los violentos no puedan obrar. ¡Que suenen las risas, Que haya futuro! Que los niños jueguen y crezcan en paz. Que nadie muera de muerte violenta, que el sol ilumine un mundo cordial...Luchemos por ellos, por los muertos nuestros, por lo que ellos fueron y se les quitó.....Son blancas palomas que juntas partieron, batiendo sus alas camino hacia Dios. Nunca los olviden, son parte del pueblo, que debe llevarlos en su corazón". Un minuto de silencio. Kadish colectivo: oración por los difuntos, A cargo del Jazán, cantor litúrgico Joaquín Torres Karchevsky. Judit Blumenthal, presidente de la Comunidad judía local, expresó, entre otros conceptos: Con el corazón conmovido recordamos que haca 32 años, una explosión intentó destruir mucho más que un edificio. Quiso sembrar miedo, odio y silencio, pero no lo logró.
Honramos, con profundo respeto, a los asesinados, heridos y a sus familias, cuyas vidas cambiaron para siempre. Sus nombres y sus memorias permanecen vivos en los que creen en la dignidad humana y en la justicia. Desde Moisés Ville, cuna de la colonización judía en las Argentina, sentimos ese dolor como propio. Porque nuestras raíces están construídas sobre la esperanza, el trabajo, la fe y la convicción de que siempre es posible construir un mundo mejor...