ROMA. - La misa de los argentinos del primer domingo en la Iglesia Nacional Argentina fue presidida por el cardenal Estanislao Karlic, arzobispo emérito de Paraná, en el marco del Sínodo de la Nueva Evangelización convocado por el papa Benedicto XVI y el Año de la Fe que se inicia el jueves 11 de octubre.
Concelebraron José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina; Héctor Rubén Aguer, arzobispo de La Plata; Virginio Domingo Bressanelli, obispo de Neuquén y vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina; Carlos María Franzini, obispo de Rafaela; Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú;
Gustavo Gabriel Zurbriggen, obispo coadjutor de Deán Funes; 24 sacerdotes entre ellos el presbítero Carlos María Galli, convocado como asesor de los obispos argentinos que participan en el Sínodo sobre la Nueva Evangelización; el rector del Colegio Sacerdotal Argentino Antonio Mario Grande.
Monseñor Arancedo tuvo a su cargo la homilía. Su presencia se da con motivo de la realización del Sínodo de los obispos de todo el mundo, que comenzó el domingo último y se desarrolla durante el mes de octubre, y del inicio del Año de la Fe. También se cumplen 50 años del inicio del Concilio Vaticano II y 20 años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica.
También participaron algunas religiosas y numerosos laicos, entre los cuales estuvieron Juan Pablo Cafiero, embajador argentino ante la Santa Sede, y personal de la embajada.
INDULGENCIA PLENARIA
CIUDAD DE VATICANO (AICA). - El papa Benedicto XVI concederá a los fieles la indulgencia plenaria con motivo del Año de la Fe que será válida desde su apertura (11 de octubre de 2012 hasta su clausura, 24 de noviembre de 2013), según informa el decreto hecho público del viernes 5 de octubre firmado por el cardenal Manuel Monteiro de Castro y por el obispo Krzysztof Nykiel, respectivamente penitenciario mayor y regente de la Penitenciaría Apostólica.
“En el día del 50º aniversario de la solemne apertura del Concilio Vaticano II -dice el texto- el Sumo Pontífice Benedicto XVI ha establecido el inicio de un año particularmente dedicado a la profesión de la fe verdadera y a su recta interpretación, con la lectura o, mejor, la piadosa meditación de los actos del Concilio y de los artículos del Catecismo de la Iglesia Católica”.
“Ya que se trata, ante todo, de desarrollar en grado sumo -por cuanto sea posible en esta tierra- la santidad de vida y de obtener, por lo tanto, en el grado más alto la pureza del alma, será muy útil el gran don de las indulgencias que la Iglesia, en virtud del poder conferido de Cristo, ofrece a quienes, con las debidas disposiciones, cumplen las prescripciones especiales para conseguirlas”.
Durante todo el Año de la Fe podrán conseguir la indulgencia plenaria de la pena temporal por los propios pecados impartida por la misericordia de Dios, aplicable en sufragio de las almas de los fieles difuntos, todos los fieles verdaderamente arrepentidos, debidamente confesados, que hayan comulgado sacramentalmente y que recen según las oraciones del pontífice:
a) Cada vez que participen al menos en tres momentos de predicación durante las sagradas misiones, o al menos, en tres lecciones sobre los actos del Concilio Vaticano II y sobre los artículos del Catecismo de la Iglesia en cualquier iglesia o lugar idóneo.
b) Cada vez que visiten en peregrinación una basílica papal, una catacumba cristiana o un lugar sagrado designado por el ordinario del lugar para el Año de la Fe (por ejemplo basílicas menores, santuarios marianos o de los apóstoles y patronos) y participen en una ceremonia sacra o, al menos, se recojan durante un tiempo en meditación y concluyan con el rezo del padrenuestro, la profesión de fe en cualquier forma legítima, las invocaciones a la Virgen María y, según el caso, a los santos apóstoles o patronos.
c) Cada vez que en los días determinados por el ordinario del lugar para el Año de la Fe, participen en cualquier lugar sagrado en una solemne celebración eucarística o en la liturgia de las horas, añadiendo la profesión de fe en cualquier forma legítima.
d) Un día, elegido libremente, durante el Año de la Fe, para visitar el baptisterio o cualquier otro lugar donde recibieron el sacramento del bautismo, si renuevan las promesas bautismales de cualquier forma legítima.
Los obispos diocesanos o eparquiales y los que están equiparados a ellos por derecho, en los días oportunos o con ocasión de las celebraciones principales, podrán impartir la bendición papal con la Indulgencia plenaria a los fieles.
El documento concluye recordando que los fieles que "por enfermedad o justa causa" no puedan salir de casa o del lugar donde se encuentren, podrán obtener la indulgencia plenaria, si “unidos con el espíritu y el pensamiento a los fieles presentes, particularmente cuando las palabras del Sumo Pontífice o de los obispos diocesanos se transmitan por radio o televisión, recen, allí donde se encuentren, el padrenuestro, la profesión de fe en cualquier forma legítima y otras oraciones conformes a la finalidad del Año de la Fe ofreciendo sus sufrimientos o los problemas de su vida”.