CIUDAD DEL VATICANO, 22 (AFP-NA). - El papa Benedicto XVI formalizará su renuncia al pontificado en una semana, el próximo 28 de febrero, una decisión inédita que cayó como una ducha fría en algunos católicos, aunque para otros abre esperanzas de cambio y renovación dentro de la Iglesia católica.
Cientos de peregrinos de todo el mundo, pero sobre todo de Alemania, Francia e Italia, se preparan para asistir el domingo en la plaza de San Pedro al último ángelus del pontífice alemán, quien anunció que se "esconderá" del mundo el próximo jueves a las ocho de la tarde, abriendo un curioso periodo de transición y negociaciones para la elección de su sucesor.
La decisión del Papa marca un precedente en la historia de la Iglesia católica moderna y al mismo tiempo obliga a su sucesor a encarar los retos que la milenaria institución exige para generar un impulso modernizador y pesar en el mundo globalizado, como representante de 1.200 millones de católicos.