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Memorando una odisea

Ultimas décadas del siglo XVIII, las entrañas semidesoladas de la interminable e infinita pampa Argentina agitaban sus verdes melenas pasmadas de estupor, ante el ejército de lenguas extranjeras que extendían una desconocida sinfonía de sonidos extraños al canto del tero y la lechuza, el ñandú y la perdiz, el frío pampero o el cálido soplo del norte. Ocurría que miles de colonos recién llegados de tierras allende los mares, desparramaban sus incipientes familias por las tierras virgen y fecunda, escapando a las sangrías belicosas que sus países de origen programaban periódicamente en la Europa de aquellos tiempos, a fines de mantener supremacías dinásticas que les permitieran sojuzgar a quienes caían bajo sus arrogantes y asesinas garras.

Así, lentamente, aquellos heroicos visionarios y un poco forzados desterronados, fueron sentando sus reales, trabajando la tierra, criando sus familias, e invocando sus horas de meditación reflexiva a los ideales que traían desde sus países de origen. Y nuestra hoy fértil pampa gringa se fue poblando de iglesias, capillas, templetes, sinagogas, templos donde aquellas familias elevaban sus preces al infinito, pidiendo consuelo a sus aflicciones, paz para sus hijos, pan, trabajo, y salud para todos, tan necesaria ella para poder llevar a cabo aquellas rudas tareas de entonces.

Y no fue la excepción para aquellas familias de hermanos venidos desde el lejano Piamonte, que allá por el 1890 construyeron una Capilla en lo que ya conformaba Colonia Egusquiza, Capilla que, (dada la proliferación de familias Fassi) pasó a llamarse Capilla Fassi.

Así, un 29 de agosto de 1892, con el esfuerzo de todos los pobladores de la zona, aquella cruz que ornamentaba el techo de ese pequeño templo de oración, escuchó por primera vez a un cura párroco, que venido desde el pueblo de Lehmann, ofició la primer misa cristiana, dejando así inaugurada para la feligresía el sagrado recinto.

Hoy, a 120 años de aquel trascendental momento vivido por aquellos esforzados labradores, descendientes y comunidad de Egusquiza en general, se encuentran programando para el domingo 2 de septiembre, desde las 10:30 horas, actos conmemorativos recordando aquel lejano 1892 con la llegada del actual cura párroco Miguel Collino en volanta, (rememorando aquella primera consagración) siendo escoltado por la Agrupación Gaucha de Egusquiza.

Luego de la misa, será servido un almuerzo, bajo carpa levantada al pie del legendario Ñandubay, dónde en 1884 llegarán los primeros habitantes de la Colonia.

Paralelo a este acontecimiento, se llevará a cabo, el “Segundo Encuentro Nacional de los Fassi” (el primero se realizó el primero de agosto de 2010 en Villa María). Por medio de Internet, y a través de la página: los Fassi en Facebook fueron invitados todos los descendientes de este apellido, residentes en el país y en el extranjero.

Luego del almuerzo, y para finalizar con la programación oficial, los alumnos de la Escuela Nº 767 y jóvenes descendientes de fundadores, llevarán a cabo actos conmemorativos al acontecimiento.

Será sin duda un encuentro de honda recordación, reflexión y homenaje hacia aquellos que supieron hacer de esa patria chica, un vergel productivo, feraz, y mansamente tolerante.

Autor: Antonio Fassi

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