Sociales

Más de 2.000 misioneros renovaron en Córdoba su compromiso evangelizador

BUENOS AIRES, 26 (AICA).-La ciudad de Córdoba fue sede del 5° Encuentro Nacional de Grupos Misioneros (ENGM), que concluyó ayer, 25 de mayo tras tres jornadas dedicadas a la formación, la espiritualidad y el fortalecimiento de la tarea evangelizadora en todo el país.

Con el lema "En comunión somos misión", la convocatoria reunió a más de dos mil misioneros provenientes de distintas diócesis argentinas.

La actividad fue organizada de manera conjunta por la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal Argentina, las Obras Misionales Pontificias y la arquidiócesis de Córdoba. El encuentro tuvo como sede principal el Colegio Taborín, espacio que recibió durante el fin de semana a jóvenes y adultos vinculados a grupos misioneros parroquiales, diocesanos y comunitarios.

La dinámica organizativa se estructuró por regiones pastorales. La delegación más numerosa correspondió a Buenos Aires, seguida por las regiones NEA y NOA, que convocaron entre 200 y 300 personas cada una. También participaron representantes de Cuyo, Patagonia y el centro del país, lo que otorgó al encuentro una fuerte dimensión federal y eclesial.

Durante las jornadas, los participantes compartieron talleres, momentos de oración, celebraciones litúrgicas y actividades de animación misionera. Los espacios de reflexión giraron en torno a tres dimensiones de la misión: "Acá", enfocada en el barrio y la familia; "Allá", relacionada con las diócesis argentinas; y "Más allá", centrada en la misión Ad Gentes hacia otras culturas y pueblos.

Durante las jornadas, los participantes compartieron talleres, momentos de oración, celebraciones litúrgicas y actividades de animación misionera. Los espacios de reflexión giraron en torno a tres dimensiones de la misión: "Acá", enfocada en el barrio y la familia; "Allá", relacionada con las diócesis argentinas; y "Más allá", centrada en la misión Ad Gentes hacia otras culturas y pueblos.

Un espacio promovido por OMP

Destaca, además, un espacio promovido por Obras Misionales Pontificias a través del Equipo Nacional de Grupos Misioneros y Jóvenes para presentar una pequeña muestra de la diversidad y riqueza de testimonios que están presentes en cada una de las regiones.

Desde que surgieron los grupos misioneros fueron haciéndose permeables y flexibles en cuanto a su caracterización, servicio, organización y eso hace que la diversidad se manifieste en múltiples y variadas experiencias, que enriquecen a la Iglesia local de la que forman parte, a la iglesia de argentina y la Iglesia universal. En ese marco, durante el panel se presentaron nueve testimonios seleccionados para describir la riqueza de los grupos misioneros en sus diversos contextos.

La hospitalidad de las comunidades cordobesas también ocupó un lugar destacado. Muchas familias, parroquias y colegios abrieron sus puertas para alojar a los participantes, lo que favoreció un clima de cercanía y fraternidad durante todo el encuentro. Los organizadores señalaron que este gesto expresó el espíritu de comunión que inspiró la convocatoria.

Peregrinación y misa de cierre en el Parque Sarmiento

El cierre del ENGM incluyó una peregrinación hasta el Parque Sarmiento y culminó con una misa en el Colegio Taborín presidida por el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ. La celebración contó con la presencia de más de 160 sacerdotes de distintas diócesis del país.

Además, participaron del encuentro el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo; el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Carlos Azpiroz Costa OP, presidente de la Comisión de Misiones de la Conferencia Episcopal Argentina; y el intendente de la capital cordobesa Daniel Passerini.

Durante el encuentro también se dieron a conocer las proclamas finales del V Encuentro Nacional de Grupos Misioneros, consideradas por los organizadores como un aporte para todos los grupos misioneros del país y una herramienta para seguir fortaleciendo la tarea pastoral y evangelizadora. En el documento, los participantes reconocieron "con esperanza que Dios sigue llamando y enviando", y señalaron que en las comunidades surgieron "nuevos rostros, nuevas búsquedas y nuevas formas de misión".

Las proclamas expresaron además la necesidad de construir una verdadera red misionera en comunión, capaz de compartir la fe, sostener a las comunidades y caminar juntas como una Iglesia misionera. El texto remarcó la importancia de recuperar la escucha como "primer gesto misionero", mediante una actitud cercana y abierta al diálogo, al encuentro y a la fraternidad.

La misión nace del Bautismo

Los grupos misioneros también reafirmaron que la misión nace del Bautismo y que todos los fieles están llamados a anunciar a Jesucristo "con palabras y con la vida". En ese sentido, manifestaron el deseo de ser comunidades abiertas, capaces de acompañar heridas, abrazar diferencias y acercarse especialmente a quienes sufren o quedan al margen.

Otro de los puntos destacados fue el llamado a fortalecer la comunión eclesial entre parroquias, diócesis, movimientos y distintos carismas de la Iglesia. Las proclamas también insistieron en la necesidad de superar actitudes que dividen, como los prejuicios, las competencias y la indiferencia, para avanzar hacia una Iglesia más sinodal y participativa.

El documento final también puso el acento en la participación de los jóvenes y en la necesidad de habitar nuevos lenguajes y espacios, incluido el mundo digital, para anunciar el Evangelio. Asimismo, los participantes renovaron su compromiso con la misión ad gentes y expresaron su voluntad de continuar caminando juntos "con alegría, cercanía y esperanza", convencidos de que "nadie misiona solo" y de que "en comunión, somos misión".

Una Iglesia cercana, alegre y comprometida

El titular del Episcopado, monseñor Colombo, subrayó que la Iglesia argentina necesita "perseverar en este deseo misionero", y hacerse presente especialmente "en la vida de los hermanos más alejados y más pobres". Además, recordó que "la Iglesia existe para evangelizar" y llamó a renovar el fervor por anunciar a Jesucristo con "un testimonio cristiano solidario, fraternal y alegre".

Por su parte, el cardenal Rossi, de la arquidiócesis anfitriona, destacó el impacto del testimonio compartido por misioneros de distintos rincones del país y aseguró que "la fe encarnada en nuestro pueblo está muy viva". En ese sentido, valoró especialmente la alegría y el entusiasmo de los jóvenes, y afirmó que "el misionero tiene que ser fuego que enciende otro fuego", una expresión de san Alberto Hurtado.

El purpurado también remarcó la importancia de "salir hacia los demás" como esencia de la misión y sostuvo que el anuncio cristiano nace de la amistad con Jesús: "Lo que uno anuncia al salir es que vale la pena ser amigo de Jesús", expresó.

En tanto, el presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, monseñor Azpiroz Costa, señaló que el encuentro permitió redescubrir que "hay vida" en la Iglesia y celebró la diversidad generacional presente en los grupos misioneros. "Los jóvenes contagian a la gente mayor, pero la gente mayor transmite su sabiduría a los jóvenes", afirmó.

Monseñor Azpiroz Costa también valoró el trabajo realizado en los distintos grupos y el clima de comunión vivido durante las jornadas. Por último, recordó que "la misión está implícita en el bautismo" y sostuvo que todos los cristianos están llamados a ser discípulos misioneros: "Somos misión", concluyó.

Los organizadores destacaron que el 5° Encuentro Nacional de Grupos Misioneros representó una oportunidad para renovar el compromiso pastoral y fortalecer la identidad de una Iglesia "en salida", con presencia en las periferias geográficas y existenciales del país.+

Autor: 490859|

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