Nacida en Polonia, abandona su patria para estudios en París; conoce allí un hombre genial como ella, y se casa con él.
Con tenacidad y avidez, descubren un cuerpo mágico "el radium"; lo cual da nacimiento a una nueva ciencia, que ofrece a los hombres el medio de combatir una enfermedad horrenda.
En el mismo instante en que la gloria de los dos sabios, María y su esposo, se expande por el mundo, se abate sobre María el dolor. Su extraordinario compañero le es arrebatado, en un instante, por la muerte.
Continúa sola la obra emprendida, y amplía brillantemente la ciencia creada por el matrimonio.
El resto de su vida, es una perpetua generosidad. A los heridos por la guerra, les ofrece su devoción y su salud. Más tarde dará sus consejos, su saber y su tiempo a los alumnos, a los futuros hombres de ciencia, llegados de las cinco partes del mundo.
Congresos científicos, conferencias, ceremonias universitarias, visitas a laboratorios, llaman a la Sra. Curie; es festejada y aclamada. Procura ser útil, no hay un solo rincón del mundo donde su nombre sea desconocido; hasta en una vieja casita china, se halla un retrato de la señora Curie. Los sabios del país la han colocado entre las efigies de los "bienhechores de la humanidad"; junto a Newton, Descartes, los Budhas y grandes emperadores de la China.
El 7 de febrero de 1922, se celebra en la Academia de Medicina de París, una elección. El presidente de la Academia dirá a María desde lo alto de la tribuna: "Saludamos en usted a una ilustre profesora y a una mujer de corazón, que no ha vivido más que para la devoción al trabajo y a la abnegación científica; una patriota que en la guerra como en la paz, ha cumplido siempre con su deber. Su presencia aquí nos aporta la bondad moral de sus ejemplos y la gloria de su nombre. Le damos las gracias. Estamos orgullosos de su presencia entre nosotros. Es usted la primera mujer de Francia que ha entrado en la Academia, pero ¿Qué otra mujer hubiera sido digna de ello?".
Extractado de "Vida y Paisajes" de María Ercilla Robredo y María Lucía Rumora, facilitado por Ovidio Marcón, páginas 150-151-152.