Las ruidosas protestas suelen tener otros efectos además de los que buscan quienes las portagonizan. En el caso que nos ocupa se trata de una derivación no deseada.
Ayer por la mañana, muchos perros se vieron afectados por el impacto sonoro que se desprendió por un reclamo gremial, uno de ellos, muy asustado, llegó a la Cámara de Apelaciones, aquí al lado del diario.
El can, que evidentemente pertenece a un hogar, ingresó a las oficinas y no quiso abandonarlas.
Es muy cariñoso y se integra fácilmente con los humanos. Empleadas del edificio público, que no podían trasladar la mascota a su domicilio, recurrieron a nuestros servicios para que seamos puente entre el perrito y su familia humana.
Por lo tanto si los amos del can lo reconocen en la fotografía podrán retirarlo en el edificio judicial mencionado.