Después de 20 años sin tocar juntos -un largo compás de espera para quienes ya habíamos perdido la esperanza de verlos actuar juntos otra vez-, casi como una ráfaga de viento o una estrella exageradamente fugaz, el sábado 15 de este mes, el mítico grupo de rock local de los años 80, "La Llave" volvió a juntarse sobre un escenario y deleitar al nostálgico público con "Sol Rojo", un amplio repertorio de canciones propias, y otros legendarios acordes que marcaron a fuego los oídos de quienes hoy rondan sus cuarenta y tantos años de existencia.
"La Llave" fue uno de los primeros grupos de rock rafaelino, con acordes más duros a los habituales en ese tiempo, y una guitarra mágica en las manos de Sergio "Tincho" Chiarelli, quien seguía la inspiración de grandes guitarristas del rock de todos los tiempos, teniendo como referentes al escocés Mark Knopfler, guitarrista y cantante de Dire Straits -sobre todo en aquel recordado disco doble "Alchemy: Dire Straits Live", grabado en vivo en julio de 1983 en Londres, uno de los discos preferidos de "Tincho"-. Otro de los grandes guitarristas de aquellos años fueron Eddie Van Halen -quizás uno de los mejores de la historia del rock- integrante de la mítica banda Van Halen, cuya voz era David Lee Roth; los australianos de AC/DC, con la guitarra de Angus Young; y por supuesto, Led Zeppelin, Deep Purple, Whitesnake y Iron Maiden entre los principales.
Otros grupos que inspiraban los sonidos de "La Llave" y que marcaron con su impronta el rock de fines de los 70 y principios de los 80 fueron Rush, Aerosmith, Asia, Peter Frampton, Ted Nugent, Black Sabbath, Scorpions, Judas Priest, Def Leppard, Nina Hagen, Styx, Rainbow, REO Speedwagon, ZZ Top, Quiet Riot, Alice Cooper, Yes, The Who, Creedence Clearwater Revival y Emerson Lake & Palmer, entre otros, sin olvidar al ícono de la guitarra: Jimi Hendrix. En el orden local la influencia mayúscula la ejercía Norberto "Pappo" Napolitano con la legendaria banda Riff, que en 1983 -todavía en época de dictadura militar- tocó en Rafaela en el Club Independiente ante cientos de fanáticos llegados de San Francisco, Santa Fe, San Jorge y otras ciudades. También sonaban en Argentina Vox Dei, V8, Los Violadores, los españoles de Barón Rojo, y nacía Rata Blanca.
LA MUSICA Y
SU CONTEXTO
Nadie en el mundo de las bandas rock de aquellos años era ajeno a la influencia musical y cultural que ejercían los grupos mencionados anteriormente, verdaderas corrientes musicales contemporáneas que marcaron culturalmente a los jóvenes de esas décadas en adelante. Una verdadera bisagra, en una juventud expectante y enfervorizada por el fin de las dictaduras y el retorno de la democracia en Argentina; una consigna cantada vivamente en las tribunas de cuanto recital hubiere... "Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar...", se cantaba.
Volviendo a Rafaela, memoriosos recuerdan aún hoy los primeros músicos locales del género rock como el "Checho" Operto -quizás el primero- en bajo y guitarra, Carlitos Ruatta en teclados, Vicky Pruvost en batería y varios más que solían tocar en los festivales que se hacían al aire libre en la Plazoleta Centenario, en una Rafaela que en 1981 orillaba los 50 mil habitantes. Una mención aparte merece Operto que, se trasladaba en una moto chopper única en la ciudad a fines de los 70, y que tenía su "bunker" donde vivía y ensayaba, abajo del escenario de la Sociedad Obrera -hoy Centro Cultural Ben Hur, en calle San Lorenzo 258- donde era famosa su colección de discos de vinilo y una pista Scalextric de grandes dimensiones.
Y "La Llave", con "La Casa" donde ensayaban y prácticamente vivían sus integrantes, ubicada en calle Brown al lado de la antigua Casa Radical. Otro de sus fundadores junto a "Tincho" fue Alberto "Beto" Bellezze, que con un bajo Faim adquirido a Carlitos "Chulo" Reinaudi, ensayó sus primeros acordes hasta ser el excelente y reconocido bajista que hoy es. La batería de La Llave fue ocupada alternadamente por el joven Roberto Mirabella y en otra etapa por Rubén "Pioja" Gatti, entre algún otro.
Quizás sea más de una la omisión en este mezclado popurrí de recuerdos, pero más allá de nombres propios y de la "fachada", lo importante es que la excusa de la música sirvió para reunir amigos, y mantener intactas emociones, recuerdos, nostalgias, anécdotas, situaciones, tristezas, alegrías y un sin fin de melancolías y sentimientos difíciles de explicar por quienes vivimos aquellos años de "barra" de más de veinte amigos, de ideales, de fútbol y asado, de recitales, de sana alegría y también de rebeldía adolescente -como lo marcaba la época, y tan bien la definía la contestataria "Marcha de la Bronca", furor a fines de los 70 de la mano de "Pedro y Pablo", Miguel Cantilo y Jorge Durietz-.
Un aplauso por la iniciativa de "Tincho" Chiarelli, Beto Bellezze y "La Mula Bar" -de Gustavo Grana- que acogió el evento, por permitirnos aunque sea por un rato, volver a soñar con los ojos bien abiertos y los pies sobre la tierra.