SANTA FE, 1 (AICA). - El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, recordó que hoy, 1° de noviembre, se celebra la solemnidad de Todos los Santos, a la que consideró “una fiesta con un profundo significado para la vida del hombre. Ella nos recuerda que somos peregrinos en este mundo y que hemos sido creados con destino de eternidad”.
“Celebrar hoy a los santos como hermanos nuestros que ya gozan de la plenitud del encuentro con Dios es reconocer que nosotros, como ellos, estamos en camino hacia un destino trascendente”, subrayó en su alocución radial semanal.
El prelado explicó que esto implica que “no somos parte de un mundo cerrado, nuestra condición espiritual reclama, diría, un estado de vida que no esté sujeto a una muerte sin horizontes. Esta certeza sobre la trascendencia del hombre es compartida, incluso, por pensadores ateos que afirman la espiritualidad del hombre. Los cristianos celebramos con gozo esta verdad de fe que da razón a nuestra esperanza”.
“La vida eterna, como vida definitiva del hombre, no es algo ajeno a nuestra vida presente. Cuando Jesucristo nos habla de ella lo hace en términos del Reino de Dios, como una realidad ya presente pero que se la vive a la espera de su plenitud. Es decir, hoy participamos de esa vida definitiva a la que estamos llamados y que es una vocación personal y universal a todo hombre. Este es el centro del mensaje de Jesucristo, y es El quién ha venido a inaugurarlo. Su persona es la referencia y el camino de este Reino. En el encuentro actual con Cristo ya vivimos la vida del Reino de Dios como presencia y esperanza de plenitud hacia la cual estamos en camino”, indicó.
Tras señalar que “cuando Jesucristo quiere definir al Reino de Dios nos habla del amor a Dios y al prójimo”, agregó que “cuando nos quiere mostrar su carta o estilo de vida nos enseña las Bienaventuranzas”.
“Cuando la Iglesia comprueba que una persona ha vivido de acuerdo a este espíritu y en grado superior la declara santa, es decir, afirma que ya participa en la vida plena del Reino de Dios. Ellos son nuestros amigos que hoy gozan definitivamente junto a Dios del camino y la vida que nos ha comunicado Jesucristo. A ellos los recordamos, los veneramos y los tenemos como ejemplo. Por ello la Iglesia permite tenerlos como santos patronos de nuestras comunidades, parroquias y pueblos. Ellos son para nosotros el testimonio de que han vivido de acuerdo al Evangelio”, concluyó.
DIA DE MUERTOS
Es una celebración mexicana que honra a los ancestros durante el 2 de noviembre, coincidiendo con la celebración católica del Día de los Fieles Difuntos. Aunque se ve primariamente como una festividad mexicana, también se celebra en muchas comunidades de los Estados Unidos donde existe una gran población méxico-americana, y en una menor medida también se celebra en algunas partes de Latinoamérica como Argentina.
A pesar de ser un tema morboso, esta festividad se celebra alegremente, y aunque ocurre en fechas cercanas al Día de Todos Los Santos, y al Día de todas las Almas, en lugar de sentirse temerosos de espíritus malévolos, el humor en el día de los muertos es mucho más relajado, similar al Halloween, con un mayor énfasis en la celebración, pero honrando las vidas de los difuntos.
Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México, pueden ser trazados hasta la época de los indígenas de Mesoamérica, tales como los Aztecas, Mayas, Purepechas, Nahuas y Totonacas. Los rituales que celebran las vidas de los ancestros se realizaron por estas civilizaciones por lo menos durante los últimos 3.000 años. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.