Desde el mismo momento de su inauguración la colectividad española se fue estableciendo en la Avenida de Mayo y acarreó consigo todas sus costumbres y su impronta: bares en los que se podía tomar chocolate con churros, restaurantes en los que se expendían paellas, fabadas, gazpachos, cocidos y mariscos y hasta se podía beber la mejor sidra de España, es decir, la que provenía de la zona de Villaviciosa, en la región asturiana. Se servía suelta, ya que se importaba en toneles y se tiraba como si fuera un chopp.
Durante la guerra civil (1936-1939) los nacionalistas o “requetés” frecuentaban el Bar España pegado al teatro Avenida, un ícono de la colectividad en Buenos Aires, en cambio los republicanos lo hacían en el Bar Iberia (aún hoy existe). Ambos negocios estaban enfrentados en veredas opuestas en la encrucijada de la Avenida de Mayo con la calle Salta. En más de una oportunidad entre ambas facciones se produjeron discusiones altisonantes y desopilantes rifirrafes. El Avenida fue el único teatro que existió en esta arteria; un incendio el 3 de abril del 79 lo destruyó en gran parte. Con fondos aportados por la colectividad, el mismo fue rehabilitado en junio del 94.