“Considerando que todo animal tiene derechos. Considerando que el desconocimiento y desprecio de dichos derechos han conducido y siguen conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y contra los animales.
“Considerando que el reconocimiento por parte de la especie humana de los derechos a la existencia de otras especies de animales, constituye el fundamento de la coexistencia de las especies en el mundo.
“Considerando que el hombre comete genocidio y existe la amenaza de que siga cometiéndolo.
“Considerando que el respeto hacia los animales por el hombre está ligado al respeto de los hombres entre ellos mismos.
“Considerando que la educación debe enseñar, desde la infancia, a observar, comprender, respetar y amar a los animales”.
El 15 de octubre de 1978 la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) promulga la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, que fuera anteriormente aprobada por la ONU (Organización de Naciones Unidas). Lo que antecede es el Preámbulo de la misma.
Desde entonces, a nivel mundial, miles de entidades proteccionistas trabajan con un objetivo común, difundir los fundamentos de la citada declaración y bregar por el cumplimiento de los mismos. Ardua es la tarea, porque ello implica el cambio de conciencia general respecto del animal y su valor en sí mismo, como ser sintiente merecedor de respeto y de consideración semejante a la de los seres humanos.
La Declaración contiene 14 artículos en los que se establece el derecho a la vida de todos los animales como derecho supremo y abarcador de otros derechos que se desprenden, como ser el respeto, la protección y atención del hombre, la libertad en su propio hábitat natural, a no ser sometidos a actos crueles pues ningún fin o interés del hombre lo justifica, en este aspecto se considera la no utilización de animales para experimentación, (práctica atroz que los somete a toda clase de torturas físicas y psicológicas), instando a la utilización de técnicas alternativas.
Habla de biocidio y genocidio al considerar la muerte de un animal en el primer caso y la muerte de muchos de una misma especie en el segundo, ambos crímenes contra la vida. Esta idea resume el espíritu que impulsa y fundamenta la primera declaración mundial que otorga al animal un status moral de significancia.
Contempla la situación de los animales a partir de todos los “usos y abusos” que comete el ser humano contra ellos, y en su último artículo determina el empleo de la Ley para defender sus derechos de la misma manera que se defienden los derechos del hombre.
Toda sociedad civilizada respeta la vida, es ineludible e impostergable incluir a los animales en esta consigna.
Aporte de El Amparo, asociación civil.