Abandonados por sus dueños porque causaban gastos o molestias, olvidados en el que creían su hogar hasta que su "familia" se mudó y no los llevó, desechados por ser viejos y no tan buenos guardianes, o simplemente perdidos sin saber volver a casa, la vida de muchos perros y gatos adultos colapsa de repente.
Todo lo que tenían y querían, su hogar y su familia, de golpe desaparecieron. Aquella cucha en la que dormían, la comida a la que estaban acostumbrados, esas personas que conocían y amaban, ya no están. Y a pesar de ser seres dulces y cariñosos, son tristemente los que menos oportunidades tienen de ser adoptados.
"Que tenga uno o dos meses", "Que sea chiquito para criarlo nosotros", todos buscan un cachorrito a la hora de adoptar, sin saber de lo mucho que se pierden y de cuántos necesitados dejan de lado.
Los adultos abandonados están pasando un mal momento, algunos en la calle, otros en jaulas, y estarán infinitamente agradecidos con quien los vuelva a querer. Sus nuevos dueños verán su gratitud en esos ojitos esperanzados, en su cola siempre alborotada y en sus orejitas inquietas. El se esforzará por agradarles y les evitará problemas propios de los cachorros: no romperá todo a su paso, no hará pis en todas las habitaciones, no masticará los muebles ni llorará desconsolado cada vez que queda solo. Le regalará a su nueva familia, esa que lo rescató, todo el amor y devoción que sólo estos animalitos en desgracia son capaces de dar.
Hay tantos, tantos de ellos esperando. ¡Nunca les podremos explicar qué fue de su vida anterior, pero la olvidarán y volverán a ser felices si los vas a adoptar! ¡Dales una oportunidad!