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“Lo ven como a un Dios o a un pibe de barrio”

El Gran DT, Lionel Scaloni, en acción durante la pausa de hidratación del partido entre la Selección argentina y Argelia, el martes pasado.
Crédito: AFA

Por Néstor Clivati

(Desde Dallas, EE.UU.).- Y sigue Lionel Scaloni desarrollando la pregunta de este cronista, en un día donde el eterno Capitán albiceleste, dejaba atrás una noche que nadie olvidará y que nos dejara luego, esa resaca que viene del corazón, al menos a los argentinos sensibles, qué por las repercusiones de esa respuesta, es la inmensa mayoría. Esa noche argentina concluyó con un categórico triunfo de la Selección por 3 a 0 sobre Argelia con los goles de Leo Messi, quien de esta manera llegó a lo más alto como goleador de los mundiales en un puesto que, por ahora, comparte con el alemán Miroslav Klose.

¡La pucha que vale la pena estar vivo!!!. Aquella frase gloriosa de Héctor Alterio en la película Caballos Salvajes que tomo para mí en un vano intento de buscar, en la literatura y en los artistas, figuras nuevas para describir hazañas de un hombre que ha decidido desafiarlos a todos y seguir adelante, acaso porque en el camino siguen estando los incentivos para trascender.

“La palabra para describir nuestra influencia como entrenadores, sería 'naturalidad', hacerle entender que esto se acabará y que mientras tanto, lo disfrute”, dijo Scaloni en la conferencia post partido ante Argelia.

Cuánto de filosofía hay para explorar en esa simple descripción, de las virtudes de quienes tienen la responsabilidad de liderar un grupo del que participa alguien fuera de contexto y sin parangón alguno. El entrenador santafesino, tiene en esa austeridad, el delicado encanto de los imprescindibles, después, podremos discutir decisiones estrictamente deportivas y los yerros que todos comente en un oficio, que muchas veces depende de que esa moneda en el aire, caiga del lago de la suerte.

 

Hace varios años que tengo abierto un canal de diálogo con el técnico más exitoso en la historia de la Selección Argentina (96 partidos dirigidos en 8 años, con 69 victorias y apenas 9 derrotas) y en los últimos tiempos, he notado que su sensibilidad en las conferencias de prensa se expresan con emotividad, con lágrimas a las que ya no rehuye o abrazos del alma, como los que arroparon al gurrumín de la zurda, cuando dejó bajo palio, el campo en el estadio de Kansas City.

 

 

Esos gestos trascienden los límites que los resultados muchas veces, autorizan; tengo para mí, que tanto en el fútbol como en la vida, cuando el éxito te bendice, cualquier ademán, es celebrado y bien recibido, sin embargo, pasa algo mas poderoso en esa relación entre dos hombres sensibles y geniales a la vez, uno de ellos, consagrado y venerado en el planeta fútbol, el otro, menos visible, de gestos campechanos -como gringo de un pueblo santafesino tan parecido a los que hay en la zona de Rafaela- y valores blindados contra toda seducción del exitismo, una fórmula imbatible.

Cuando tomé la decisión de preguntarle a Scaloni porqué creía él que ese muchacho con aspecto frágil y de antihéroe llamado Messi había brillado en su ciclo como ningún otro lo consiguiera. En la respuesta eligió, una vez más, no envanecerse y darnos a todos un mensaje gratificante de cómo gestionar fuera del aturdimiento.

Perdón por si me olvida de mencionarlo, ese tipo al que, por estas horas, la vida con brutal paradoja e ironía, lo tironea entre la gloria de una vigencia que el fútbol venera y el drama de una angustia familiar que lo estruja, ese tipo, es Lionel Messi, bandera y estandarte, en un tiempo de grises picapiedra y sinuosas personas….

* Néstor Clivati está acreditado por Diario LA OPINIÓN para la cobertura del Mundial 2026

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