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León Benarós: se fue un cronista de la vida

El sábado 25 a media mañana nos dejó físicamente. Casi en el día del folclore, conmemorado el pasado 22 de agosto, pero él necesitaba uno propio. Había decidido retirarse de los ámbitos sociales que frecuentó tanto tiempo, y desde hacía algunos años se había concentrado en sí mismo cuando la salud le ocasionaba complicaciones.

En febrero cumplió 97 años. Su vida transcurrió en los ámbitos más diversos de la cultura nacional. Es un nombre propio de la literatura y del cancionero de raíz folclórica. Autor de grandes obras que la memoria colectiva atesora como trascendentes. Con la gentileza de un hombre cabal, conversó con el suplemento cultural "La Palabra" del diario LA OPINION de Rafaela, de su vasta e intensa historia personal aquella tarde porteña en su departamento de calle Talcahuano.

“Tengo alrededor de 250 obras registradas en SADAIC. La mayor cantidad corresponde al hombre de Santa Fe, a Carlos Guastavino, tengo 64 obras con Guastavino. La más importante quizás es la serie de Flores Argentinas. También está la serie de Canciones Infantiles”, nos decía eufórico. Y le pertenece la letra de ¿Se acuerda Doña Maclovia? con música de Carlos Di Fulvio, entre tantos temas más.

Personalidad emérita de la cultura argentina por la Secretaría de Cultura y Comunicaciones de la Presidencia de la Nación, ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires, premio trayectoria del Fondo Nacional de las Artes en 1995, faja de honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y elección “Libro del Mes” -noviembre del 1944- por el mismo libro, por decisión del jurado del “Club del Libro” integrado, entre otros, por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Pedro Henríquez Ureña, Ezequiel Martínez Estrada, Baldomero Fernández Moreno, Angel J. Battistessa, Ricardo Baeza y Victoria Ocampo. Segundo “Premio Especial Ricardo Rojas” de la municipalidad de Buenos Aires, por Leyendas Argentinas. Premio “César Mermet” de la Fundación Argentina para la Poesía. Premio “Recorrido Dorado” de la Sociedad Distribuidora de Diarios, Revistas y Afines en 1988, gran premio de honor de la Fundación Argentina para la Poesía en 1982, gran premio de honor de la Sociedad Argentina de Escritores SADE en noviembre de 1998.

Cuando le preguntamos por Remo Pignoni:

“La misma editorial me sugirió que colaborara con Remo. Me encontré con él y me dijo «¿qué prefiere usted» y tocaba una chacarera, una zamba, y le dije: «no pasa nada (se ríe). ¿Qué pasa Remo? Tenemos que hacer algo que nos dé el número uno, no el mil uno. Algo original». Y por ahí hizo una milonga. «Eso sí, esta me gusta» le dije (la tararea e intenta recordar la letra y se entusiasma). La letra está en la partitura impresa. Se llama «Milonga para un fogón». Me gusta mucho, es sencillita, no? Se iba a llamar «La fogonera» pero el título ya estaba registrado. Es muy linda obra. Después de esto, de esa cosa pintoresca con Pignoni, no tenía mayor dato sobre él. Después me enteré que era un hombre con una obra muy importante. Con mucho prestigio. Me hubiera gustado hacer otras cosas más con él pero hice solamente esa milonga.” (La Palabra, 12 de enero de 2010). 

Cuando estuvo en Odol pregunta: 

“Estuve 17 años. Le voy a decir. Me divertí. No puedo decir que me amargué. En un momento determinado estuve como seleccionador de la gente que quería participar. Vino un hombre. Le pregunté «Señor ¿de qué quiere participar?». «Física atómica» me responde. «Caramba», dije, «¿y usted qué estudio tiene?». «Yo, mi sexto grado completo. Sin repetir ninguno» me asegura. Y lo consulto: «¿Se anima a armar un reactor atómico?». Y me dice: «Mire, si me dejan, yo me la rebusco… es cuestión de ponerse» (se ríe con ganas). Odol fue un gran programa. Estuve como jurado. Se presentaba muy interesante el programa, a veces con gente que sabía mucho y otros que creían saber. Fueron muchos años.” (La Palabra, 12 de enero de 2010). 

La historia de su tema más conocido: 

“La primera versión de la zamba «La tempranera» es la de Los Cantores de Quilla Huasi. Con Guastavino, yo le entregaba una letra y él le ponía música sin modificar una coma. Pero esta vez es la única que con Guastavino yo trabajé con la música. Me dijo, mire hice una zamba a ver qué le parece. Bueno, la voy a grabar maestro y la voy a estudiar. La estudié y me pareció un amor juvenil. Así, de ahí salió y está situada en la localidad tucumana de Monteros porque fue la primera localidad a la cual mis padres vinieron de afuera. «Paloma tibia de Monteros…». Se hizo en 1963.” (La Palabra, 12 de enero de 2010). 

León Benarós, poeta, crítico de arte, historiador, abogado nació en Villa Mercedes, San Luis, el 6 de febrero de 1915. Pertenece a la llamada “Generación del 40”, a la que denominó. Colaboró con numerosas ediciones del país y del exterior, en los diarios La Nación y Clarín y en la revista Proa. Publicó varios títulos en verso y en prosa.

Escribió letras del cancionero popular argentino así como textos de obras integrales que fueron mundialmente conocidas y difundidas hasta hoy como Forjadores de la Patria, Gente Criolla, El Chacho (vida y muerte de un caudillo), ¡Viva Güemes!, entre otros.

Miembro fundador de la Academia Porteña del Lunfardo y colaborador desde el inicio de la revista Todo es Historia. Algunas de sus poesías han sido traducidas al francés, al inglés y al alemán. Su poesía La Telesita ha sido traducida al quichua.

Hoy sus cenizas se confunden con su amado paisaje argentino.

Autor: Raúl Vigini

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