Con solicitud de publicación, la artista local radicada en Italia, Natalia Lemercier, se refiere al tema de "la ópera que no fue". Dice lo siguiente:
Hasta ahora me callé por diversas razones. Pero cuando veo mi nombre ensuciado y se me trata de faltar a la verdad, pongo las cartas sobre la mesa.
La famosa ópera que no pudo ser, en Rafaela.
Empezó meses antes, con mails que mande desde Italia, explicando el proyecto.
Llegué a Rafaela en marzo, y fui enseguida a la Municipalidad a pedir audiencia, sin recibir una cita.
Tuve la "osadía" de ir a la casa de la Secretaria de Cultura (que dicho sea de paso, era también cliente del negocio de mi mamá) y eso fue tomado como falta de respeto, y prepotencia.
Encontré al intendente en un acto publico y le pedí una audiencia que nunca me dio, ya que estaba más ocupado en su campaña política.
Yo me iba de nuevo a Italia, el 2 de abril. La Municipalidad me recibió en la única reunión en la que participé, el 1 de abril.
Posteriormente tuve la difícil tarea de tratar de participar a una reunión "via skype" desde Italia.
Obviamente, yo había preparado ya un presupuesto y conseguido varios sponsors, entre los cuales:
1) El Teatro Lasserre, que me ofrecía instalaciones, salas de ensayo, y vestuario completamente gratis.
2) Programas al precio de costo según presupuesto del diario LA OPINION.
3) Hospitalidad ofrecida para cantantes y músicos invitados por parte del Sr. Leonardo Tati Parra, quien sí tuvo el tiempo de recibirme y escuchar mi proyecto.
4) Otros sponsors (fotografía gratis, Bokeh Studio, peinados, Difushion, etc)
Del presupuesto presentado, reducido hasta el mínimo, de 80.000 pesos, la Municipalidad ofrecía 50.000 (cincuenta mil).
Era imposible conseguir el dinero de otra manera.
Llamé a algunas empresas, que no pudieron recibirme en el poco tiempo (un mes) que estuve en Rafaela.
Mientras tanto, el proyecto caminaba, se ensayaba, yo di la Master Class, elegí a los posibles candidatos, me comprometí a prepararlos, etc.
Cuando la Municipalidad dio la cifra final, que no cubrió el presupuesto, y ante la imposibilidad de conseguir el dinero faltante, es cierto, decidí parar el proyecto. Yo no soy una productora y no contaba ni siquiera con dinero mío para invertir y/o anticipar.
Mi conclusión era que si la Municipalidad estaba entusiasmada con el proyecto y decidía apoyarlo, tendría que haber cubierto el total del costo del espectáculo. Sólo así, se podía asegurar cubrir los costos (orquesta, cantantes, escenografía, luces, etc)
Sin embargo, desde el principio, la Secretaria de Cultura, no estaba de acuerdo en usar las instalaciones del Teatro Lasserre, y pretendía que los cachets (sueldos) calculados para el director de orquesta (Manuel Marina) y el regisseur (Arturo Gentilini), no fueran pagados, ya que ellos eran "empleados municipales", aunque el trabajo que harían para la ópera nada tuviera que ver con sus usuales actividades.
Otra cosa era que no se permitía "cobrar una entrada" para calcular una entrada X de dinero y contar con eso. "Si el espectáculo lo auspicia la Municipalidad tiene que ser gratuito". Léase bien , gente. Los espectáculos gratuitos que hace la Municipalidad quiere decir que están completamente cubiertos en sus gastos y/o costos.
Mi contrapropuesta fue hacer la ópera con esos 50.000 pesos, sin orquesta, con piano, completa (con escenografía, vestuario, luces, actuación, etc; como se hace en tantos lugares del mundo cuando se empieza a hacer algo por este genero musical).
Pero esa propuesta, no fue aceptada.
Y para recibir el último no, tuve que esperar, por supuesto, a "después" de las elecciones.
Esta es mi verdad.
Yo fui tratada sin ningún tipo de respeto ni como artista ni como ciudadana de Rafaela.
Mi intención era hacer un proyecto completo, una ópera, pensada también con funciones para las escuelas, pensada en hacer debutar a alumnos de canto de la Escuela de Música que tal vez nunca tendrán la posibilidad de hacer un rol completo.
Todo esto no fue valorado.
Ver esta nota, después de que la mía (que en realidad no fue una nota, sino una charla informal al teléfono, con la cual, Oh, sorpresa! al día siguiente me encontré en el diario) no salió online, es injusto.
No me interesa entrar en polémicas, quiero sólo decir mi verdad.
Cada uno sacará sus propias conclusiones.
Lo mas triste de todo esto es ver como gente que yo consideraba colegas y que decían respetarme como artista, por una cuestión política, deciden darme la espalda.
PD: en resumidas cuentas, yo nunca dije que la Municipalidad no aprobó el proyecto, dije que no lo aprobó como era debido, o sea, que no cubrió el costo del presupuesto presentado. A ningún artista que venga a tocar en Rafaela (léase Las Pelotas, Virginia Tola o Los Palmeras) si les dice el espectáculo cuesta X pesos, les dan "una parte" y les dicen "conseguite el resto con sponsors". Eso fue lo que pasó. Y creo que la gente de Rafaela tiene derecho a saber como Cultura trata a sus artistas locales, aún cuando estos tienen una carrera internacional como es mi caso.
Nota de Redacción: En lo que atañe a las alusiones a este Diario, la nota publicada y que se hizo telefónicamente, no pudo haber causado sorpresa verla en el diario del día siguiente, pues ese es justamente el objetivo de las entrevistas, y más cuando las hace un periodista debidamente identificado. En cuanto a no ser incluida en la página web, aclaramos que no la totalidad de las notas se trasladan al sistema on line.