La influencia del modernismo en los músicos de los años posteriores a Rubén Darío y Amado Nervo se hizo notar con fuerza. No fue sólo “El día que me quieras”, de la cual Alfredo Le Pera hizo una versión nueva con una poética más íntima y de palabra más llana. También de la poesía “Si tú me dices ven” Alfredo Gil (es decir el Trío Los Panchos en sus últimos años como conjunto) tomó su contenido como inspiración resultando una versión más terrenal. En los dos casos se apartaron sus adaptadores del fuerte tono místico de los textos originales del mexicano.
Algunos historiadores dicen que Alfredo Le Pera solicitó autorización a los herederos de Amado Nervo, lo que resulta fácilmente creíble. Y se puede decir más acerca del tema: existe una versión cantada por Dyango, con el título de “El día que me quieras”, que toma textualmente la poesía originaria modernista, aunque no completa.
Lo que va a continuación, es la poesía completa original de Amado Nervo y la letra de nuestro tan emblemático “El día que me quieras”
El día que me quieras, de Amado Nervo:
El día que me quieras tendrá más luz que junio,/ la noche que me quieras será de plenilunio/ con notas de Beethoven vibrando en cada rayo/ sus inefables cosas,/ y habrá juntas más rosas/ que en todo el mes de mayo.
Las fuentes cristalinas/ irán por las praderas/ saltando cantarina,/ el día que me quieras.
El día que me quieras los setos escondidos/ resonarán arpegios jamás oídos.
Extasis de tus ojos, todas las primaveras/ que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.
Cogidas de la mano, cual rubias hermanitas/ luciendo golas cándidas, irán las margaritas/ por montes y praderas/ delante de tus pasos, el día que me quieras.../ y si deshojas una, te dirá su inocente/ postrer pétalo blanco: “¡Apasionadamente!”
Al reventar el alba del día que me quieras/ tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,/ y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,/ florecerán las míticas corolas de los lotos.
El día que me quieras será cada celaje/ a la maravillosa; cada arrebol, miraje/
de las Mil y una noches; cada brisa un cantar,/ cada árbol una lira; cada monte un altar.
El día que me quieras, para nosotros dos/ cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.
El día que me quieras, de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera:
Acaricia mi ensueño/ el suave murmullo de tu suspirar,/ cómo ríe la vida/ si tus ojos negros me quieren mirar./
Y si es mío el amparo/ de tu risa alegre que es como un cantar,/ ella aquieta mi herida/ todo, todo se olvida.
El día que me quieras la rosa que engalana/ se vestirá de fiesta con su mejor color/ al viento las campanas dirán que ya eres mía/ y locas las fontanas se contarán mi amor.
La noche que me quieras desde el azul del cielo/ las estrellas celosas nos mirarán pasar/ y un rayo misterioso hará nido en tu pelo/ luciérnaga curiosa que verá que eres mi consuelo.
El día que me quieras no habrá más que armonías/ será clara la aurora y alegre el manantial,/ traerá quieta la brisa rumor de melodías/ y nos darán las fuentes su canto de cristal./
La noche que me quieras desde el azul del cielo/ las estrellas celosas nos mirarán pasar/ y un rayo misterioso hará nido en tu pelo/ luciérnaga curiosa que verá que eres mi consuelo.