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Las mascotas no son juguetes sino un ser

Por Romina Ardusso.- Un animal de compañía no es un juguete para satisfacer un capricho. Por mucho que nos ilusione tenerlo o regalarlo a nuestros seres queridos, debemos pensarlo responsablemente.

Antes de tomar la decisión de adoptar una mascota para que se convierta en el compañero de nuestros hijos, como padres debemos enseñarle a los pequeños que las mascotas no son un juguete, sino que se trata de un ser vivo que requiere de cuidados específicos, cariño y lealtad, al igual que las personas.

El hecho de adoptar una mascota brinda importantes beneficios para el desarrollo de los niños, no sólo en lo que se refiere a su crecimiento intelectual, sino sobre todo en relación a su desenvolvimiento en la sociedad. Gracias a la incorporación de un animal de compañía a la familia, los más pequeños logran aprender una importante serie de valores, principalmente en lo que tiene que ver con el respeto por la vida, pero para ello es necesario que los adultos les brindemos las herramientas necesarias para dicha comprensión.

Es por eso que lo más importante es educar a nuestros hijos, para que aprendan a cuidar a otro ser y brindarle todo su cariño, siempre bajo la premisa de que las mascotas no son juguetes.

Esto nos indica que siempre los responsables principales de la nueva mascota continúan siendo los adultos de la casa, por lo que es indispensable tener el tiempo y los medios para cuidar del animalito que adoptemos. Debemos evaluar entonces ciertos aspectos antes de tomar la decisión de adoptar, con el fin de evitar uno de los principales problemas con los que nos enfrentamos todos los días en nuestra ciudad: el abandono insensible de las mascotas, y una irreparable y mala enseñanza a nuestros hijos.

Al momento de adoptar considera: ¿podrás hacerte responsable de su cuidado?; ¿tendrás tiempo tanto en época laboral como de vacaciones?; cuál será el entorno del animal? Debes tener en cuenta su tamaño y su adecuación al espacio (departamento o casa), la actividad y ejercicio físico que pueda realizar, personas con las que va a convivir (niños, ancianos).

Recuerda que es un ser que siente y sufre, que llegará a tu hogar para quedarse toda su vida, y será un excelente compañero, pero jamás un juguete.

¡Nunca lo abandones!


La autora es colaboradora de ARPA.

Autor: Redacción

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