Tal como lo informáramos, luego de una dolorosa enfermedad, el pasado viernes, 27 de enero, a la edad de 47 años, falleció en la ciudad de Buenos Aires el padre Hernán Pérez Etchepare, de la Sociedad San Pablo.
El velatorio de sus restos se realizó en la capilla San Roque anexa a la basílica de San Francisco, de Buenos Aires. La misa de exequias tuvo lugar en la capilla San Pablo, de la comunidad de los padres paulinos, en la localidad bonaerense de Florida, y la inhumación se llevó a cabo en el cementerio de Olivos.
En una comunicación del Club Gente de Prensa, su presidente Jorge Rouillon alude a su afecto y su jovialidad, a su sentido del humor, a su interés por ampliar su formación y mejorar su quehacer profesional, a su amor a la Iglesia, y a su corazón de sacerdote entregado a Dios y a los demás.
En una misa que celebró durante el velatorio, el director general de la Editorial San Pablo, padre Ricardo González SSP, dijo que el padre Hernán “fue un enamorado de la vida, un enamorado de Dios”.
El domingo 29 de enero, ante unas 130 personas que desbordaban la capilla San Pablo, el vicario provincial de la Sociedad de San Pablo, padre Fernando Teseyra SSP, presidió la misa exequial de cuerpo presente, concelebrada por 8 sacerdotes: los padres Luis Muñoz, Santiago Bonomini, Ricardo González Vilchez, Albino Möhr, Juan Guouman, (paulinos), junto con los presbíteros Fernando Gianetti, de la Comisión de Ecumenismo; Juan Carlos Gil, a cargo de la Posada del Orante, en cuyos cursos había colaborado el padre Pérez Etchepare, y Eduardo Pérez Dal Lago, que compartía con él la organización anual de una exposición de íconos (el padre Hernán había hablado en la presentación de la última muestra, el 9 de diciembre último, en el Museo José Hernández).
Durante la misa se leyeron mensajes del superior provincial, desde Guadalajara (México, y del superior general, desde Roma.
En la homilía, el padre Fernando Teseyra lo recordó como profundamente humano, sensible, apasionado por la poesía, el arte, la música en sus diversas expresiones. Lo recordó como hermano de la familia paulina y dijo: "Todos estos años han sido un peregrinar; hemos compartido muchos sueños, muchas esperanzas”. Expresó: “Nos enseñó a perdonar, a tener esperanza, alegría”.