El fenómeno de las lágrimas que brotan de los ojos de la pequeña imagen de yeso de la Virgen de Itatí no se detiene, según pudo comprobar ayer un cronista de este Diario. Tampoco el incesante desfile de creyentes y curiosos de observar lo que allí sucede.
El tamaño de las gotas llama la atención, ya que estas son tan minúsculas algunas veces, como lo es el tamaño de esa imagen traída de Itatí. No son gotas del tamaño de las que salen de una canilla, sino que tan pequeñas como un grano de arroz, guardan relación proporcional con el tamaño de los ojos y del rostro de esa Virgen. Esto de por sí ya es sorprendente.
Gente de orígenes tan diversos como Tostado, San Lorenzo, Esperanza, Santa Fe, Rosario, Córdoba, Pilar, Saguier, Ceres, Sunchales, San Francisco, San Justo y Buenos Aires han desfilado ya frente a la imagen en los últimos días, pidiendo por sus necesidades personales o simplemente contemplando emocionados ese rostro mojado de yeso.
Muchos más llegaron a la humilde vivienda de Néstor y Raquel y no pudieron ingresar, ya que la familia dueña de casa debió implementar un horario de visitas, de forma tal que su vida cotidiana no se viera invadida por los ya cientos de personas que llegaron al lugar.
Todos los días se reza el Rosario, a las 7:00 de la mañana diariamente y ayer en horario dominical a las 18:00; y entre 30 y 40 personas asisten a rezarlo antes de ir a trabajar en el horario matutino.
A NIVEL PROVINCIAL
En su edición de ayer, el diario La Capital de Rosario, le dedicó una amplia cobertura al tema ocupando toda su página 36. También un equipo de noticias de Canal 13 de Santa Fe se hizo presente, al igual que varias radios FM de la ciudad y la región.
El periodista rosarino Luis Emilio Blanco -al igual que los de LA OPINION- pasó un largo rato en la tarde del viernes observando con sus propios ojos lo que sucede en el improvisado santuario, destacando las "muestras de devoción que se repitieron" durante toda esa tarde.
Incluso menciona el diario rosarino el caso de una mujer de 35 años que perdió a su hijo y que pidió rezar a solas. El cronista rosarino destacó que al salir la mujer de esa visita íntima con la Virgen, se la notó "aliviada, con cara sonriente y palabras de agradecimiento".