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La proeza de la Emperatriz

Maquinista Savio es una población ubicada en la zona norte del conurbano bonaerense, compartida por los partidos de Escobar y Pilar.

Su denominación rememora al más famoso maquinista que tuvo la historia de los ferrocarriles argentinos: Francisco Savio, quien había nacido en Cañuelas el 9 de agosto de 1882, era hijo de agricultores italianos: Juan y Rosa Ribondi.

Trascendió por su trayectoria ejemplar y por ello se le asignó la conducción de “La Emperatriz” una gigantesca locomotora cuyo peso era de 150 toneladas; estaba dotada de ruedas de un metro de diámetro y tenía una potencia de 900 caballos.

Durante 18 años fue el titular de la máquina 191, modelo PS10 la que fue concebida en los talleres de Rosario, pero construida en Glasgow, Escocia, por la North Bristish Locomotive Co.

Francisco Savio, a quien se lo conocía como “El Rey de los maquinistas”, ingresó a desempeñarse en el exferrocarril Rosario, cuando tan solo contaba con 13 años. Lo hizo como limpiador en el depósito de locomotoras. Posteriormente pasó a la sección engrase, ascendiendo pronto a ayudante mecánico, ajustador y fogonero sucesivamente.

Luego de rendir un brillante examen el primero de enero de 1907, fue nombrado maquinista de quinta categoría. Con el correr de los años, nuestro personaje fue ascendiendo con exámenes destacados, hasta llegar a maquinista de primera categoría y transferido a San Martín.

En 1915 le asignaron la conducción de “La Emperatriz” la cual llevaba el número 191 en una serie de 10 hasta llegar a 200. Al ser cabeza de serie era considerada la más importante del grupo.

Francisco Savio conducía “La Emperatriz”, al igual que el foguista, impolutamente vestido de blanco, con gorra y guantes de ese color. Logró que sus superiores lo autorizaran a cambiar el instrumental original y sustituirlo por manivelas y llaves de bronce. Su máquina lucía impecable. Jamás protagonizó un accidente.

Con “La Emperatriz” Savio obtuvo un récord histórico para la época, batiendo el registro de velocidad sudamericana, hecho ocurrido en 1926. Partió desde Retiro el 13 de febrero a las 7 horas y a las 10:21 llegó a Rosario cubriendo una distancia de 303,9 Km en 3 horas y 21 minutos a un promedio de 90,4 Km/h, pero llegando en tramos a imprimirle al convoy una velocidad de 140 km/h.

Seguía de cerca las tareas de mantenimiento y reparación de su máquina. Dado su prestigio la empresa lo designaba para sus trenes especiales: Savio transportó entre otro a los presidentes Victorino de la Plaza, Yrigoyen y Alvear, y personajes como Humberto de Saboya y el Duque de Windsor.

Luego de 36 años de servicio Savio se jubiló en 1932 y fallece en el Hospital Ferroviario de Retiro el 6 de octubre de 1963.

En San Martín se encuentra el Museo Savio donde cobija recortes, pergaminos, distinciones y piezas de bronce de “La Emperatriz”. Además la estación del ferrocarril Mitre, denominada Km 48 fue rebautizada como “Maquinista Savio” en homenaje a su brillante y dilatada trayectoria.

Actualmente, “La Emperatriz”, se encuentra en Pérez, población aledaña a Rosario. Allí fue llevada por un grupo de ferromodelistas de esa ciudad que se ocupó de su restauración, luego de haber sufrido un accidente al chocar en 1974, con un camión que transportaba maíz.

Aún circula, en su recorrido destella infinidad de recuerdos y surge flotando la figura de aquel maquinista ejemplar, quien vivió un romance eterno con aquella legendaria locomotora: “La Emperatriz".


Vaya este artículo como homenaje a todos los ferroviarios de la región.

Autor: Pepe Marquínez (Sunchales)

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