En este período de nuestro regular ciclo sideral, en que el cristianismo vive el natalicio de su divinizado héroe, y que continúa una semana después con el cambio del almanaque gregoriano, mucho se habla sobre la paz.
Los humanos mortales se desean la paz entre sí, augurios de paz, paz y felicidad, un año lleno de paz. El diccionario de nuestra lengua indica varias frases (conocidas casi diríamos en forma general), con sinónimos tales como tranquilidad, descanso, reconciliación, unión, concordia, todas muy lindas palabras que, llevadas a la práctica, sin duda producirán "una sensación de paz" ... ¿duradera o temporaria?
De acuerdo a la historia escrita "por los historiadores" y aplicada y entendida cada cual a su manera y conveniencia, existieron muy pocos períodos de paz, (o ninguno), en que en el planeta reinara la paz más absoluta. Siempre conflictos de peleas, con palos y piedras, con flechas, arcabuces, fusiles, armas automáticas, mucha pólvora y finalmente la bomba atómica.
Pero no sólo con las armas se altera y evapora la paz, también con la palabra grosera, la actitud agresiva o la insolente provocación, todo ello hace que en nuestro interior, ese estado de beatitud desaparezca, dejándonos en el alma dubitativos estados de pánico, incertidumbre, dolor.
Además ¿quién no experimenta cierto temor hacia el porvenir, angustia por las diarias e inseguras concreciones de los hechos que se suceden minuto a minuto en nuestras existencias?
Por eso queremos cerrar esta breve reflexión, citando una frase con que los cinco integrantes de Les Luthiers concluyen uno de sus números, siempre cargados de fino humor, pero que a la vez nos invitan a una consideración, más allá de lo jocoso y comúnmente irónico de su contenido: "Pero La Paz, La Paz se encuentra en Bolivia".
Usando un doble sentido de la palabra, nos invitan a profundizar sobre el estado de nuestra conciencia, y si realmente La Paz (o la paz) reside sólo en Bolivia o también dentro nuestros corazones.
Usted ¿vive en paz o concuerda con el apotegma de Les Luthiers?
¡Interesante no!