"Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí". (1ª Samuel 1:27).
Ana era una mujer estéril, en angustia pidió a Dios por un hijo y el Señor le concedió su petición. Cuando pienso en esta historia no puedo dejar de admirar el poder de la oración. No hay dudas que la oración cambia las cosas.
Nací en un hogar cristiano y crecí a la luz de la Palabra de Dios, cada domingo íbamos juntos a la Escuela Bíblica. Mis padres eran hospedadores y todo pastor invitado a la iglesia, pasaba por nuestra casa. Algunas veces solo para comer, otras se quedaban a dormir. Sin embargo en mi adolescencia comencé a alejarme de Dios y pase 8 años de mi vida lejos del Salvador.
Recuerdo que cuando llegaba de madrugada, mi madre tenía su velador encendido y su Biblia abierta. -¿Llegaste hijo? Era su pregunta y luego continuaba -ahora me puedo dormir, he estado orando por vos. Sé que ella clamaba por mi conversión, ella anhelaba verme con una vida cambiada, ella sabía que en la calle estaba expuesto a todo tipo de peligros y tentaciones. Por eso oraba pidiendo el cuidado de Dios sobre mi vida.
Han pasado muchos años y puedo testificar que la oración de mi madre, como la de Ana fue oída por Dios. Fue su oración en la angustia, fueron sus lágrimas las que un día tuvieron respuesta. Dios contesta más abundantemente de lo que pedimos o creemos y Dios no sólo me trajo a sus caminos sino que me llamó al ministerio pastoral.
¿Siente que esta es su historia? Su hijo, su hija se ha ido alejando de Dios y esta angustiada. ¿Tu hijo anda con amistades que no le convienen? ¿ha caído preso de algún vicio o habito que está dañando su salud? No desmaye mamá, siga orando, el corazón contrito y humillado es acepto a los ojos de Dios. El que contestó las oraciones de mi madre está dispuesto a ayudarle y socorrerle.
Oración: Gracias por esa fuente inagotable de poder que es la oración. Señor gracias por tu promesa que me llenan de esperanza, me tomo de la palabra que dice “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa”… Señor me aferro de ti y espero tu milagro.
El autor es pastor de la Primera Iglesia Evangélica Bautista.