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La educación... un compromiso de todos

Por Alicia Riberi. - Siento como si la Educación fuera una hermosa flor que se fue deshojando por muchos motivos: por no cuidarla, por manosearla, por superponer esfuerzos, por enfrentamientos absurdos, por perder de vista que el tiempo pasó y nuestros alumnos -niños y jóvenes- cambiaron y tienen otras expectativas para su proyecto de vida. En realidad no es querer desechar nada, sino enseñar desde otro lugar, desde el lugar de la transformación, de la búsqueda de otros caminos, de otras opciones.

Todos formamos parte de un sistema y discutimos y nos enojamos y reclamamos derechos y está bien, pero y nuestros alumnos... sus derechos y sus necesidades adónde quedaron? Nos preguntamos en la vorágine que vivimos, qué le pasa a ese chico que venía bien y de pronto comenzó a caer como si se hubiese convertido en un ser sin entendimiento y nos preguntamos porqué ese niño es tan violento o porqué ese otro se aísla del grupo evitando los vínculos con sus pares? A los alumnos le pasan cosas también y nosotros, adultos, debemos posponer nuestros intereses por ellos, como lo hacemos con nuestros hijos y como queremos que lo hagan con nuestros hijos.

A veces nos enojamos los docentes porque esperamos cosas que no llegan o porque no valoran nuestro trabajo… yo lo valoro… he visto muchas colegas trabajar en silencio y arduamente por sus alumnos en la ciudad, en el pueblo, en el campo y siento que debemos apoyarlas, incentivarlas y escucharlas… pero también hay que ser realista y hay de las otras, que se encuentran como aletargadas, aburridas, sin ganas o bien muy estructuradas y a esas no hay que abuchearlas, hay que contagiarlas, y darle la mano para que reabran los ojos a esta profesión maravillosa, que por muchos motivos que desconocemos, pueden haberse visto afectadas por esa parálisis que impide la llegada real al alumno, la alegría por enseñar, la sonrisa que se fue palideciendo sin apenas darse cuenta.

No escribo para retar ni para criticar, sino para que juntos encontremos un camino que se llene de oportunidades, con el aporte de todos, porque no hay nadie que no tenga algo para dar y todo, absolutamente todo, se debe considerar un ingrediente para este gran postre que es la Educación y al que todos debemos tener acceso más allá que algún condimento no nos guste. Lo verdaderamente importante es que haya para todos los gustos y que todos puedan tener acceso a la Educación sean del nivel social que sean, del color que sean o del carácter que sean. Esto no está en discusión… La educación es para todos, aún en este tiempo de tempestades, pero los docentes, todos, debemos estar a la altura de las circunstancias.

Autor: Redacción

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