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La educación es una cuestión de compromiso

Desviándonos de la problemática que implica el abordaje a la educación, unas palabras quieren decir algo antes de empezar. Fragmento de una carta de la escritora Alejandra Pizarnik a su psicoanalista León Ostrov: “Ya diste bastantes vueltas. Ahora a entrar en serio, a terminar lo empezado. Y cuento los años que me faltan para dejar de ser joven (lo que es absurdo). Y me digo que es ahora o nunca. Que debiera recibirme, terminar, aprender lo que de lo contrario jamás voy a aprender. Pero algo me dice que sólo se aprende lo que se ama y que la cultura, el conocimiento, es sólo cuestión de amor. Si no hay amor es un caos, aunque se conozcan las fechas, datos y noticias eruditas. Pero tal vez sea una excusa para mi pereza. Y me pregunto qué hacer con mis lecturas desordenadas, con mi imposibilidad de hacer tantas cosas que me propongo”. 

Sin dudas aprender es tal como se detecta de las palabras de Alejandra un compromiso político, el amor como compromiso para aprender o "aprehender" para poseer o para "ser". Cuando el aprendizaje se impone como acto de apropiación y la apropiación como acto político, entonces cabe una formulación que se parece a una certeza, el aprendizaje verdadero es y será siempre ¿un acto revolucionario? Vale la pregunta para seguir pensando, para instaurar dentro del ámbito académico a veces tan esquivo a lo sensible, una cuestión imprescindible y siempre necesaria, aunque muy olvidada. 


SIN ESTAR PRESENTE

Algunas de las problemáticas que se instalan en el colegio secundario surgen a partir del sistema de faltas, la permisión entre las nuevas formas de la ley y su aplicación hacen posible nuevos usos y prácticas sociales colectivamente instaladas en las instituciones educativas que permiten a los alumnos acumular 15 faltas y acceder a la reincorporación casi instantánea. Se juntan aquí algunas variables propias del sistema como la obligatoriedad sumada a la inclusión que si bien son factores positivos, en algunos casos atentan contra la eficiencia y la calidad educativa; ya que el sistema termina volviéndose más permisivo a costa que todos los alumnos estén en las aulas y esto vuelve permeable aquella condición que instaura la violencia de no importar el modo. En este sentido, si bien es entendible y necesaria la inclusión, a favor de ella no debería posibilitarse el entorpecimiento del funcionamiento de la asistencia, su regularidad y sus funciones. 


SIN LUGAR

Algunos comentarios que circulan más habitualmente de lo deseable, suelen hacer referencia a que en nuestra ciudad no hay espacio en las escuelas y por este motivo a muchos padres no les queda otra opción que la búsqueda de bancos para sus hijos en localidades cercanas.

La repitencia es otro tema que en la educación actual se ha convertido en un problema. Aunque hace más de dos décadas todavía repetir de grado solía parecerse a un deshonor, con el avance del tiempo los valores que rigen los modos actuales de cursar el colegio secundario operaron de un modo negativo, ya que entre los alumnos actuales la repitencia no es una vergüenza ni nada que se le parezca y hasta a veces daría la impresión que sucediera todo lo contrario. En una sociedad donde los repitentes son cada vez más numerosos, las escuelas reprograman el nuevo inicio de clases intentando dar nuevos lugares a cada vez menos nuevos alumnos. Y aunque las mismas instituciones educativas procuran no tomar repitentes propios más de dos veces, lo cierto es que la realidad suele superar esta cifra. Aparece entonces un problema que se impone a simple vista y todo indica que desde la lógica los colegios reciben cada vez más repitentes, tienen cada vez menos lugar para nuevos ingresantes y en consecuencia se convierten en escuelas de repitentes con cada vez mayor asiduidad. Las directoras de instituciones secundarias locales sin faltar a la verdad suelen advertir con algo de impotencia que lamentablemente de un curso de primer año la mitad de alumnos no pasa a segundo. 


SIN CONTINUIDAD

Las cifras que arrojó el año pasado el gobierno provincial situaban una realidad donde del 100% de estudiantes sólo un 60% finaliza en tiempo y forma el trayecto educativo que incluye el estudio primario y secundario. La calidad educativa sin dudas es lo que está puesto en cuestión, algunos teóricos y estudiosos del tema abogan que la escuela no se encuentra adaptada a la época y que indefectiblemente cada vez repiten más cantidad de chicos. Las preguntas que abre el escenario educativo actual no son pocas ni menos fáciles de responder, porque implican toda una realidad social, política y económica compleja que se escapa de un simple esquema, de algunas frases hechas o de meras especulaciones. La educación implica prácticas sociales concretas, aplicación de directrices metodológicas, estructuras curriculares que trabajen fuertemente en un proyecto que aúne esfuerzos compartidos y articule intereses de todos los sectores.

La educación actual es obligatoria pero cabría preguntar dónde y cómo rige la obligatoriedad ya que en apariencias podríamos decir que no es para todos. No todos finalizan sus estudios o mejor cada vez menos alumnos lo hacen en tiempo y forma correspondientes. Aunque suene inoportuno, la obligatoriedad debe acompañar en el escenario contemporáneo a la repitencia, porque es precisamente la nueva demanda que se impone y que rige las actuales formas de la educación. 

Autor: Ana Paula Rosillo

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