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La educación: entre gratuidad y nuevos desafíos por delante

En 1853 al dictarse la Constitución Nacional en Santa Fe, el país comienza a organizarse como Estado. Surge entonces la generación del ’80 estigmatizando un grupo de personalidades que marcarán nuestro territorio, desde diversas profesiones emergerán abogados, oradores, políticos y escritores. La generación del ’80 fue heredera de un país que se gestó bajo las bases de la Constitución de 1853 en la que se organizó el Estado bajo las presidencias de Mitre, Sarmiento y Avellaneda. Si bien tuvieron dificultades como la guerra con el Paraguay, una fuerte epidemia como resultó ser la fiebre amarilla y crisis económicas, también forjaron la Argentina agroexportadora e inmigratoria junto a una creciente red ferroviaria. 

Nuestra historia educativa guarda entre sus mejores páginas la referencia de la calidad como el acceso a la educación en tanto ambos fueron dos factores diferenciales.


LA GENERACION DEL '80

La generación del ochenta, que sentó las bases de una nación desarrollada, expresó con claridad la importancia del acceso y la calidad educativa como motor para el desenvolvimiento del país. En el año 1884 se sancionó la Ley de Educación común 1420 que sentó las bases del sistema educativo obligatorio y gratuito con financiamiento estatal.

La generación del ´80 llevó a cabo movimientos que modificaron radicalmente la cultura política de los argentinos. Algunas de las manifestaciones de estos cambios se encuentran en la formación de fuerzas políticas nuevas, en la implementación de una educación laica, gratuita y progresiva, en la apertura literaria acompañada por una ideología europeizante y vieron la necesidad de poblar al país apostando al desarrollo inmigratorio.

En el aspecto sociopolítico, la política liberal de la Generación del 80 siguió los pasos del pensamiento positivista de Auguste Comte referenciados en las ideas de “orden y progreso”. La interpretación dominante de los términos entendía el progreso como crecimiento económico y modernización y el orden como la fijación de las condiciones de tranquilidad en las cuales debía encontrarse el pueblo para permitir la proyección del progreso sin pausa.

Con similar contenido las dos presidencias de Roca se fundaron en el lema: "Paz y administración", que sintetiza el pensamiento liberal conservador. Ligadas a estas ideas se lee en los libros que referencian nuestra historia, la discusión sobre la civilización frente a la barbarie que se remontaba a la dicotomía planteada por Domingo Faustino Sarmiento en su obra sobre la vida de Facundo Quiroga. Según el modelo ilustrado, gauchos e indios eran bárbaros, personas incultas incapaces de apreciar las ventajas de una vida social fundadas sobre los principios liberales que garantizaban el camino hacia el progreso. Sostenían por ello la necesidad de eliminar la barbarie mediante el orden y afianzar la civilización trayendo población europea para entrar en las vías del progreso. Anticlericales, aunque por lo general deístas y masones, sus principales referentes consolidaron las bases del estado moderno en Argentina y bajo su impulso se terminó de definir la separación entre la Iglesia y el Estado con la sanción de las leyes de Matrimonio Civil, Registro Civil y Educación Común, la última de las cuales estableció la enseñanza primaria pública, obligatoria, gratuita, laica y gradual.


PROBLEMAS ACTUALES

Desde el año 2003 se sancionaron una serie de leyes para reformular el sistema educativo de nuestro país. Entre las más relevantes se encuentra el establecimiento de los 180 días anuales de clases, el aumento del financiamiento educativo y la nueva ley de educación nacional. La Argentina registra un elevado nivel de cobertura educativa, solamente el 1% de la población mayor de 15 años es analfabeta y el 97% asiste o asistió a una escuela. Pero detrás de esto se esconde uno de los principales desafíos educativos: sólo 31 de cada 100 alumnos que empiezan primer grado terminan la secundaria. Más aún, según datos del censo 2010 y Sel Consultores, el 9,9% de los jóvenes de entre 15 y 24 años no estudian ni trabajan, representando unas 700.000 personas excluidas del sistema educativo y laboral.


DESIGUALDADES

ENTRE PROVINCIAS

En materia de desigualdad se da también un fuerte sesgo geográfico que marca su impronta. Según el CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la equidad y el crecimiento) esta característica tiene dos causas principales: las grandes diferencias regionales en el nivel socioeconómico de la población y las inequidades en el reparto federal de los recursos. En este sentido, las jurisdicciones más ricas presentan mayor inversión educativa, mientras las provincias con mayores niveles de pobreza viven una situación de doble desigualdad: son jurisdicciones con Estados pobres y con muchas necesidades básicas insatisfechas. En estos casos el Estado dispone de menos recursos para invertir en educación y las diferencias se agravan, se estigmatizan modelos sociales impuestos y el retroceso comienza a ser visible.

La inversión educativa es un factor crucial en la contribución al desarrollo, ya que está estrechamente ligado con la productividad, la inserción laboral y el nivel de ingresos a los cuales puede aspirar y acceder un individuo.

Este recorrido ofrece un panorama rápido y breve acerca de cómo se forjó la educación pública, sus ideales y referentes. Hoy aparecen dudas y preguntas en un terreno que se encuentra en permanente movimiento y transformación, pero más allá de todos los males que desacrediten el sistema educativo, ninguno podrá quitarle la importancia en el desarrollo de la gratuidad. En este sentido, la escuela pública fue y es en nuestro país un modelo de referencia, el desafío actual se vincula con aportar nuevas ideas y desarrollar otros horizontes que nos permitan hacer de la educación un sistema que pueda trascender el tiempo armónicamente.

Autor: Ana Paula Rosillo

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