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“La docencia es lo más santo que hay”

Destacado bajista y habilidoso en la batería, guitarra, canto y piano entre otros instrumentos, Javier Malosetti a lo largo de su carrera se codeó con Luis Alberto Spinetta, Dino Saluzzi, Lito Vitale, Jaime Ross, Alfredo Casero y Baby López Furst.

Su trayectoria por la docencia se inscribe en 1987 cuando comenzó a dar clases de bajo. Su primer disco solista denominado “Javier Malosetti”, indicó que desde el inicio cosecharía premios a lo largo de su vasta carrera. En el 2001 salió a la venta su segundo disco, “Spaghetti Boggie”, que le dejó un nuevo premio Clarín como “Artista de Jazz del año”. Posteriormente siguieron "Villa" con un quinteto conformado por Américo Bellotto en trompeta, Gustavo Cámara en saxo tenor y alto, Andrés Beeuwsaert en piano eléctrico y órgano y Pepi Taveira en batería.

En el 2003 además de seguir tocando con Luis Alberto Spinetta y publicar su cuarto disco “Malosetti vivo” (grabado con los mismos músicos del anterior) ganó el premio “Mejor álbum de jazz” por Villa y decidió formar un trío con Andrés Beeuwsaert en teclados y Pepi Taveira en batería. Luego vino el disco "Onyx", cuando conoce al baterista Oscar Giunta y junto al tecladista Hernán Jacinto decidió formar un nuevo trío, con el que graba su sexto disco, “Niño”. Durante el 2007 entró al estudio con Rubén Rada para grabar “Varsovia”. También en este año ganó el premio “Mejor álbum de jazz” por su disco “Niño”. En el 2009 formó una nueva banda con músicos jóvenes denominada "Eletrohope" y lanzó un disco con el mismo nombre.

Dentro del ciclo de música que recorrió la costa atlántica en verano de este año, Vamos a la Playa, llevó a Necochea Javier Malosetti. A continuación un breve recorrido por algunas de las impresiones de un músico que no merece desperdicios.


ENTRE MUSICA E IDEAS

-¿Cómo te iniciaste en la música?

-Me catalogaría como melógamo y amante de la música. Recuerdo que mi hermana cuatro años mayor con amistades más grandes que yo, traía a casa el rock and roll y novios que venían con los discos a casa, yo estaba ahí absorbiendo eso que fluía.

-Tu padre fue y es un gran referente para vos…

-Lo sigue siendo, es una leyenda viva del jazz en Latinoamérica y con un pie en la docencia muy fuerte tanto como su performance en vivo.

-Y vos también tuviste un pie destacado en la docencia…

-Durante muchos años di clases, ahora hace diez años que no atiendo alumnos pero lo hice muchos años. Es un trabajo que me encantaba hacer, lo hacía en mi casa, me mantenía en training. Hacía más prácticas con instrumentos, porque eran muchas horas con el bajo colgado mostrando ejercicios y eso. La transferencia no es la misma, con cada persona tenés también que aprender a darle clases de un modo particular. Es muy lindo, aparte amenizamos por ahí también, Hernán y el percusionista que está en la banda, eran alumnos míos cuando eran chicos, tenían 16 años y venían a tomar clases en mi casa. Ante cada cosa que les enseñaba, después nos poníamos a hablar de eso y mechábamos con algún disco de un bajista que nos gustase. A partir de lo que estábamos viendo en ese momento lo queríamos ejemplificar. Es un laburo fantástico, es lindo porque es lo más santo que hay, transferir el conocimiento me parece que es uno de los oficios más santos, además hacerlo en tu casa es un trabajo bárbaro.

-¿Qué pasó después?

-En realidad se hizo más frecuente mi actividad de giras en el interior, mis presentaciones en vivo se fueron incrementando y fue cada vez más difícil acordar los horarios. Así fui perdiendo la decencia, no la docencia… (risas).

-En términos generales, ¿cuál es tu mirada del estado de la música en nuestro país?

-La música está siempre en el mismo estado para mí. Soy más crítico de mí mismo que de otras cosas. A la vez hay público para todo. Qué puedo decir yo de la música tropical o la música bailable. Hay un gran público para eso y también otro público que escucha mi música.

-Recién está empezando el año, ¿cuáles son tus proyectos mirando a futuro?

-En realidad tengo muchos planes discográficos. Este año se cumplen veinte años del primer disco que hice y tenemos ganas de reeditarlo, de remasterizarlo, hacerlo de nuevo con la tecnología de hoy. Hacerle un arte más lindo, incluir fotografías nuevas, ese fue el primer disco que data del 93 cuando aún no sabíamos cómo se hacía ni teníamos muchas cosas al alcance. Otro plan es hacer un disco nuevo por fuera de Eletrohope, porque ya hicimos tres. Además armé una banda en Uruguay Electrobo y en febrero vamos a tocar en la sala Zitarrosa que es un teatrazo, eso será el 14 de febrero y después el 15 y 16 en la playa Punta Ballena. Tenemos pensado grabar la reedición un disco en Argentina y otro en Uruguay. Luego vendrán las lógicas presentaciones de ese material.

-Por último, ¿algún consejo para la gente que te sigue?

-Consejo no, porque no es un formato con el que esté de acuerdo para la transmisión de una idea o un concepto. Si puedo decir que algo que tiene que ver con el arte, con tocar un instrumento, grabar en madera o tela o lo que sea, si está hecho con pasión y con amor es una fórmula que no falla, tiene que funcionar sí o sí.

Autor: Ana Paula Rosillo

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