Los cementerios de la ciudad, tanto el municipal como los dos privados, tuvieron durante la víspera un sostenido desfile de personas que asistieron para recordar a sus difuntos. Todo comenzó desde horario bastante temprano, quienes anticiparon de tal modo la obligación de esta convocatoria evitando el calor que se descontaba tanto al aproximarse el mediodía como en las primeras horas de la tarde, volviendo a hacerse más fluida la concurrencia desde media tarde en adelante.
Es cierto que esta conmemoración de esta fecha anual en la cual son recordados los fieles difuntos va resignando la trascendencia que tenía años anteriores, tal vez un par de décadas, cuando la asistencia al cementerio por parte de todos quienes tenían algún familiar sepultado, era poco menos que ineludible. Hoy en cambio, la asistencia es cada vez de personas más entradas en años, que seguramente heredaron la costumbre familiar, pero en cambio son muy pocos los jóvenes que se observan, lo cual es claro indicativo que la tradición -aunque establecida en el almanaque- va perdiéndose, y tal vez se profundice cada vez más.
De todos modos, y especialmente en el interior del país, como nuestro caso, el Día de los Muertos sigue siendo una fecha de fuerte convocatoria, tal como sucedió ayer durante todo el transcurso de la jornada. Fue además, un día propicio para los vendedores de flores, sea aquellos con negocios establecidos, como así también los ambulantes que llegan para estas fechas y se ubican especialmente en lugares aledaños a la avenida Luis Fanti y la ruta 70 que llevan hasta el cementerio municipal.