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“La cabra hace pregunta incómoda al espectador”

El pasado lunes 1 de abril, el aire de FM ADN 97.9, especialmente el programa Reencuentro conducido por Gerardo Zanoni, se vio nuevamente engalanado por la palabra de un artista de primer nivel: el maestro Julio Chávez (Julio Hirsch para quienes profundicen en su persona). La entrevista, de más de 10 minutos, fue una verdadera clase abierta, amena y profunda, donde el creador hizo gala de su inteligencia y buen humor, ambos elementos presentes, también, en la obra americana “La cabra”, que llegará a Rafaela al escenario del Teatro Lasserre, este domingo 7 de abril a las 21. 

“Estoy bien” abre el fuego Chávez. “Estoy bien y un poco ansioso porque este fin de semana que entra iniciamos nuestra gira nacional y estamos deseosos y ansiosos y con muchas ganas de empezar”.

- Se te nota una persona tranquila, de puertas adentro. ¿Cómo te moviliza entonces el tema de la gira?

- No soy nada tranquilo (risas) y soy “puertas adentro” pero con unas puertas bastante débiles que en cualquier momento se abren. Yo soy una persona poco aventurera en ese sentido, de modo que todo movimiento me produce una especie de inquietud y de ansiedad. Entonces, un cambio de escenario para un espectáculo es una situación que tiene sus riesgos y sus cuidados que hay que tener. Y vamos a estar cambiando constantemente de escenario porque este fin de semana hacemos Paraná, Santa Fe y Rafaela el domingo, y son tres escenarios diferentes, tres espacios diferentes donde la obra debe ser montada y puesta como corresponde. Porque somos de la idea de que cada espectador, en cada lugar, merece tomar contacto directo y justo con el material; o sea, que no sea la sopa de la sopa de la sopa. Si no que tenga la posibilidad de poder gustarla como es. Después dirá si le gusta o no, pero nosotros tenemos que ponerla a la mesa como corresponde. Esto produce nervios e inquietud porque hay salas de 700, 1000, 400 butacas; y los instrumentos se tienen que acoplar y adaptar a las circunstancias y necesidades de cada sala. 

- Y para vos el desafío es doble al protagonizarla y dirigirla. ¿Cómo es ese trabajo?

- Doble desafío y doble exigencia porque debo estar ocupado en lo que debo estar ocupado en el momento del montaje y después debo estar ocupado en lo que debo estarlo cuando estoy actuando. Lo que pasa es que un ojito, como buen capitán de un equipo, siempre está puesto en otros asuntos que tienen que ver con la totalidad. Pero esa es la labor y la circunstancia de un director que está en ese momento en escena. Me gusta hacerlo, he tenido grandes satisfacciones en el haberlo hecho y estar haciéndolo; y nada hace suponer que no vaya a seguir siendo una situación de privilegio y aprendizaje. 


SOBRE “LA CABRA”

Chávez explica, cual cuento o fábula, el argumento de la obra que lo trae a nuestra ciudad. Argumento por demás de original, desconcertante y bizarro, si se quiere, pero con un trasfondo de gran profundidad y reflexión acerca del amor, las pasiones y los prejuicios. 

“Además de ser un animalito muy simpático, en este caso es un ser viviente animado que los dioses le ponen en el camino a un personaje que se llama Charly, que es un hombre que tiene una hermosa vida. Es lo que uno podría llamar un hombre verdaderamente feliz, justamente feliz, no es un hombre hipócrita, ni careta, es casi verdaderamente un artista con principios muy nobles que en el mejor momento de su vida, en un momento de enorme éxito, los dioses que no pueden soportar que el humano llegue al Olimpo, le ponen en el camino un objeto animado llamado cabra, de la cual él se enamora.

La obra “La Cabra”, de Edward Albee, hermosamente escrita, tiene muchísimo humor, plantea el momento en que este personaje, Charly, le cuenta a su mejor amigo, personaje que hace Vando Villamil, esta circunstancia que está viviendo. Este, a su vez, le sugiere que le comunique esto a su mujer, una hermosa Viviana Saccone que compone ese personaje y la situación cuenta precisamente estos dos días en los que esta familia y este amigo se enteran de que Charly está enamorado. Y no solamente enamorado platónicamente de una cabra, si no físicamente ha llevado este amor a la consumación, ya que tiene relaciones sexuales con la cabra”. 

- Pese a que este dato nos hace pensar en un texto netamente del absurdo, el autor se vale de él para profundizar en otras cuestiones, ¿no? Despojando de prejuicios y lugares comunes la obra.

- Tiene mucho que ver la interpretación que hace cada equipo de este material. Como vos bien sabés, este material puede ser atravesado por tantas miradas como personas lo decidan hacer. En este caso, también se podría encarar como un absurdo, se presta incluso hasta para una puesta farsesca si querés. En mi caso, yo quiero acercar este material a la gente provocando una sensación de simpatía que haga que no se sienta lejana de la posibilidad de que eso pase, si no que el espectador verdaderamente entre en la convención, quiera a los personajes, los encuentre casi familiares o posibles, al menos, en su ámbito. Y paralelamente, uno le pone al espectador un problema: “A esta persona, que es tan normal, le pasa esto”. La pregunta es incómoda: “¿Qué se hace con esto? ¿Cómo se hace? ¿Qué hacemos frente a los gustos y el deseo del otro?” Sobre todo si los deseos del otro ponen a prueba cuestiones culturales y estructurales tan importantes para el hombre. Lo interesante de Albee, es que no defiende ni ataca una idea. Y a mí me interesa que nuestro material haga bien la pregunta, no que responda bien la respuesta. Por eso yo he elegido un camino muy sencillo y directo para que el espectador pueda tomar contacto, sin quitarle el humor enorme que tiene la obra, con eso que se llama una pregunta. La mejor manera que encontré, es hacerlo del modo más humano y posible.


CHAVEZ Y LOS 

GRANDES TEMAS

“El amor pertenece a las grandes preguntas que el hombre se ha hecho. Lo mismo que la religión, la política. El amor es uno de los objetos sobre los que el hombre piensa. El amor es un hecho que se produce casi milagrosamente entre los hombres. Podría no pasar, pero una vez que se produce, el hombre se pregunta ¡¿Qué es esto?! Que además no tiene manera de ser institucionalizado y que, cuando se lo intenta, presenta su falla. Entonces, ¡¿Qué es esto que se me presenta puro y sin fallas?! Y ahí aparece el hermoso problema del hombre, ¿no es así? 

"La fe es un hecho inesperado y que existe concreto, pleno y potente, en el momento en que la fe comienza a construir caminos, son fallados, porque siempre se construye alguna cosa que no llega a ser perfecta. Pero lo que yo he sentido, es perfecto. Entonces uno se dice: Pobrecito el hombre, ¿no? ¡Qué padecimiento! Siempre que se pone en camino de hacer algo, sale fallado, pero sus intenciones vienen de algo absolutamente perfecto.

“Por eso yo digo que no hay momento más perfecto para una obra de teatro que cuando uno la lee, porque en la cabeza aparece perfecta, pero cuando la ponés en escena, en algún lugar fallaste”.

Autor: María Emilia Sánchez

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