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Justo el 31

La fama y relevancia del circo Sarrasani fue tan notoria que quedó plasmada en un tango. Discépolo compuso la música. La letra también le pertenece, pero en colaboración con Ray Rada (Raymundo Radaelli) un periodista uruguayo.

Según cuentan, fue escrita en una mesa del café La Jauja de Montevideo, en la calle Andes. La letra refiere al encuentro que tuvo el personaje del tango con una mujer a la cual conoció en las penumbras: “me ensarté al oscuro” dice el poeta. Cuando la lleva a la pieza y enciende la vela “para verla bien” se da cuenta que era muy fulera: "era un mono loco que bajó de un árbol”, al punto que “la aguanté de pena casi cuatro meses, entre la cachada de todo el café, le tiraban nueces mientras me gritaban “ahí va Sarrasani con el chimpancé”. El tango lleva por título Justo el 31. 

Es llamativo que Discépolo haya incursionado dentro del género de los tangos “festivos”, ya que sabemos de la acidez de su poesía, la cual lo señala como el “poeta del desencanto”. Hay otro ejemplo dentro de esta temática de tangos festivos compuestos por Discépolo: lo tituló “Victoria” y en él se refiere a la Emulsión de Escott ¿Se acuerda?. Era un tónico reconstituyente preparado en base a aceite de hígado de bacalao, que se comercializó en nuestro país a partir de la década del 40. La etiqueta mostraba a un hombre que portaba en sus hombros a un enorme bacalao. Pero bueno, esa es otra historia.

Autor: Redacción

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